¿Falta mucho para que termine el año?, bromeó un periodista bien temprano en la redacción, cuando comienzan a llegar los primeros madrugadores. Es que enero siempre es pesado informativamente. Los clásicos del primer mes del año que nunca faltan son los cimbronazos políticos y económicos, los desastres naturales y los accidentes a gran escala. Tormentas violentas, aludes, inundaciones, evacuados y cortes de luz son una constante. También el gran movimiento turístico viene acompañado siempre, lamentablemente, de accidentes de colectivos o autos con familias enteras. En cuanto a los sacudones políticos, hay varias teorías que los explican, pero lo cierto es que los argentinos nunca pasamos un enero en paz. Revisen los archivos y verán que se repite año tras año. Por eso, el que sale de vacaciones, antes de marcharse, siempre deja el mismo chiste a sus compañeros: “tranquilos muchachos, que este enero no pasa nada”.