Las jornadas de verano en una Redacción transitan entre la calma absoluta y la sensación de que, en cualquier momento, algo estallará. Una lluvia torrencial, cortes de luz, o un accidente figuran en el podio de los hechos “fuera de agenda” típicos para esta época del año en Tucumán. Los periodistas somos, por naturaleza, mal pensados. La tranquilidad no es una virtud de la que podamos hacer gala. Por eso, ni siquiera nos permitimos disfrutar esos -pocos- días de parsimonia noticiosa. Siempre presagiamos lo peor.
La tapa de hoy, con sus respectivos temas, se había resuelto temprano. Lo mismo la distribución de páginas. Hasta anoche no había tormentas, cortes de luz ni accidentes que sacudieran la modorra informativa de un martes caluroso. Pero como la regla de que “algo pasará” no podía fallar, a falta de alguno de esos titulares la sorpresiva reaparición de la Presidenta obligó a esperar, unas horas más, el cierre de la edición.