¿Qué tiene de distinto el último viernes del año con el resto? Todo, absolutamente todo. El día parece eterno y se cocina a fuego lento con este Tucumán convertido en infierno en el que hay que trabajar, aún con restricciones energéticas. Los cortes (de luz y de agua) se suceden; las quebradas, también, como la de los estatales que pretenden frustrar el Dakar si el Gobierno no responde a las demandas salariales. Mientras tanto, la Provincia renueva sus compromisos financieros con la Nación en esa eterna deuda pública. Soñar no cuesta nada, pero volar, sí: un 11% más desde hoy. Y, por si esto fuera poco, hubo que cruzar los dedos para que el último día del año haya micros de larga distancia. Se va el año; se apaga el último viernes de este 2013. Hoy, tal vez puede ser un gran día, sin cortes de electricidad y con agua saliendo del grifo. También con menos calor. Claro... que la inocencia les valga.