“¿Qué ecuanimidad y qué autoridad puedo tener yo, que he sido deshonrado y negado como juez por el poder para decir la verdad en el caso de ‘Marita’ Verón, para juzgar a la ciudadana de a pie (María Karina de Fátima Pellasio) que presuntamente ofendió a la tercera autoridad de la República y, además, esposa del gobernador de Tucumán (Beatriz Rojkés)?”. Esta pregunta retórica cierra el texto que elaboró Eduardo Romero Lascano, vocal de la Sala II de la Cámara Penal de esta capital, para inhibirse de juzgar en la causa que inició Rojkés contra Pellasio. Según la senadora nacional, esa vecina de Yerba Buena le gritó “¡usted es una ladrona! ¡Devuelva todo lo que robó!” en septiembre pasado, en una confitería de la avenida Aconquija.

En este expediente, Romero Lascano salió sorteado para integrar la Sala III de la Cámara Penal junto a los vocales Carlos Caramuti y Dante Julio José Ibáñez. El 28 de noviembre pasado, Pellasio pidió el apartamiento del camarista de la Sala II alegando su “íntima amistad y vinculación” con Edmundo Jiménez, ministro de Gobierno y Justicia, y con la querellante. Si bien el planteo fue rechazado por extemporáneo, Romero Lascano pidió al tribunal que haga lugar a lo solicitado por la acusada puesto que su participación en el juicio no brindaba en apariencia garantía de imparcialidad a ninguna de las partes y que este es, precisamente, el mensaje normativo que los jueces deben ofrecer a la comunidad.

Respecto de su vínculo con Jiménez, el juez admitió que este era mucho más estrecho que el que Pellasio alegaba. “El ministro es primo hermano mío (...). Con ‘Pirincho’ hemos compartido numerosos momentos en la niñez, materias en la universidad y viajes... Tenemos una relación de mucho afecto”, confesó. También dijo que era amigo íntimo de Carlos Cattáneo, abogado de Rojkés, y mencionó su cariño por Ana Lucía Jiménez, hija del ministro y también apoderada de la senadora.

Por el contrario, expresó que nunca había intercambiado una palabra con la querellante y que el marido de esta (el gobernador José Alperovich) lo había deshonrado como juez y persona tras el fallo absolutorio en el caso “Verón”, que dictó junto a los vocales Emilio Herrera Molina y Alberto Piedrabuena. “(Alperovich) se comprometió en público con Susana Trimarco (mamá de ‘Marita’) a hacer lo que ella le pidiese, lo que incluía mi destitución y la de mis pares. La señora Rojkés de Alperovich es afín y tiene los mismos intereses”, manifestó Romero Lascano, que insistió en que, por las figuras involucradas en esta causa, había que redoblar la garantía de imparcialidad si la Justicia pretendía salvaguardar la estética del Estado de derecho.