SANTIAGO DEL ESTERO.- Aprovechó que su padre dormía para cobrarse venganza y le pegó un tiro en la cabeza. El crimen ocurrió en el paraje de Babilonia, situado al noroeste de Santiago del Estero, donde una adolescente de 16 años asesinó a su papá.
La joven argumentó que tomó esa decisión porque estaba cansada de que el hombre de 46 años la golpeara y maltratara a ella, a sus siete hermanos menores y a su madre, según informaron fuentes policiales. La adolescente, que quedó detenida después del crimen, tomó una pistola Bersa calibre 22 milímetros que estaba guardada en una dependencia de su vivienda, entró con sigilo a la habitación donde dormía Marino Galván y le disparó en el parietal derecho.
El hecho sucedió el jueves a la madrugada. Según indicaron las fuentes, cuando la madre y los hermanos de la joven ingresaron a la casa la encontraron temblando y con el arma en sus manos. Personal de la comisaría 32 la trasladó a la ciudad de Nueva Esperanza, donde quedó a disposición de la jueza penal de turno, Rosa Falco.
Declaración impactante
Algo que sorprendió a los investigadores de este parricidio fue la franqueza con la que la adolescente relató cómo había asesinado a Galván. “Yo lo maté. Él vivía golpeándonos. No era vida. Todos mis hermanos le tenían miedo”, respondió la joven al ser indagada por la Policía.
Después del procedimiento, la joven quedó detenida en la localidad de El Mojón. En ese lugar, según la publicación del diario santiagueño El Liberal, la jovencita lloró (el jueves) todo el día. Fuentes consultadas por el matutino de la vecina provincia señalaron que la muchacha no puede creer que haya matado a su padre. Sin embargo, ese trágico desenlace fue la culminación de una historia de sometimiento colectivo que Galván le habría impuesto a toda su familia. Según el testimonio de la adolescente nadie era libre de hablar o pedir algo en su familia. “Todo nos respondía de mala manera. Él hablaba con los puños. Nos pegaba por cualquier cosa”.
La Policía de Santiago del Estero informó que la joven nunca negó el hecho. Incluso, habría brindado detalles del desenlace, aún sabiendo que su declaración podría no favorecerla en el proceso judicial. “No tengo por qué mentir. Diré la verdad. Cómo pasó todo”, habría dicho la supuesta homicida a los investigadores.
Ante esta declaración, la Policía consideró que el homicidio fue esclarecido y que el futuro de la joven es potestad de la jueza de la causa. En este sentido, la jueza Falco dispuso el secuestro del arma, la realización de pericias técnicas y la preservación de la escena del crimen para tratar de esclarecer el caso. (Especial)