Es la historia de un luchador que nunca bajó los brazos. A mediados de los 90, Hugo Albornoz (38 años) comenzó a incursionar en el atletismo. A partir de los 16 se entrenó con el profesor Luis Allier, con quien aprendió algunos secretos de la técnica del lanzamiento de la jabalina y poco a poco fue perfeccionándose en esta especialidad.
Entre los 16 y 20 años, el atleta tucumano representó a la Argentina en los Sudamericanos hasta obtener un cuarto puesto, y hasta el 95, tenía en su poder el récord en las categorías Juveniles y Mayores.
Comenzó a estudiar en la facultad, y como era un deporte amateur, tuvo que decidir si debía estudiar, trabajar o practicar la disciplina que tanto lo apasionaba. Como no podía hacer todo, continuó con sus estudios hasta recibirse de ingeniero en sistemas.
Con el paso del tiempo, ya con una carrera laboral firme, Hugo regresó a su viejo amor. Actualmente está asociado a la Asociación Tucumana de Atletas Master y compite en los torneos de la Federación Tucumana de Atletismo. En la temporada pasada se coronó campeón argentino en jabalina y vicecampeón en bala.
Un año de preparación
"Este año había que optar por el campeonato argentino o el Mundial de Brasil. Entonces reservé todas las energías para el torneo internacional. Me preparé durante un año, alternando con el trabajo y la familia. Fue la primera vez que competí en un Mundial. El año pasado se realizó en Estados Unidos. Tenía chances de hacer una buena performance allí, pero por cuestiones económicas no pude viajar. Ahora, por la cercanía de Brasil pude estar presente y representar a la Argentina", contó el atleta Master.
La distancia que lanzó en el Mundial, es la mejor que logró este año. Hugo tenía como mejor marca, 60,58 metros. Cuando se realizó el cambio de los modelos de jabalina, en 1987, fue el primer atleta que llegó a pasar los 60 metros. El récord tucumano lo tiene Sebastián Albarracín con 64,50 metros.
Final vibrante
En referencia a los lanzamientos en el Mundial, Albornoz detalló: "éramos 10 atletas y teníamos que realizar seis lanzamientos. De los 10 competidores quedaron ocho en la primera ronda con tres lanzamientos más para la final. En el quinto intento logré la marca. Segundo finalizó el campeón del mundo de 2011, un finlandés con 51,51 metros y tercero se ubicó un alemán con 50,11 metros. Ellos se acercaron a mi marca hasta último momento. El final fue vibrante pero el festejo fue de la delegación argentina fue mejor aún", señaló el campeón del mundo.
Albornoz compitió en Brasil a la par de atletas que participaron en Juegos Olímpicos y Mundiales de Mayores, atletas que también como Hugo retomaron la actividad.
Con humildad
"Tenía esperanzas de subir al podio -reconoció-. No me ilusionaba con ser campeón, aunque interiormente uno siempre lo desea", reconoció.
"Al final de mi preparación tuve complicaciones porque tenía que conseguir los recursos económicos para poder viajar y la última etapa de mi entrenamiento fue un poco discontinua. Cuando estaba allá me olvidé de todos los problemas y tuve tiempo para descansar unos días y recuperar fuerzas porque viajamos vía terrestre. La verdad que estoy muy feliz porque el lanzamiento lo hice con el corazón", concluyó el lanzador tucumano.