Desde hace algunos años, el mercado de profesionales experimenta un alto nivel de saturación en carreras universitarias como abogacía, medicina, contaduría, arquitectura y diseño. Esta situación, relacionada a la continuidad de los estudios en carreras tradicionales y a la falta de conocimiento sobre las posibilidades reales de inserción laboral una vez finalizados los estudios, genera una oferta de jóvenes profesionales que no se ajusta a las demandas de un mercado exigente.
Profesiones que desde hace años resultan altamente demandadas como las distintas variantes de Ingenierías (Agroindustrial, Electromecánica, en Alimentos, Computación, en Minas, Producción, Mecánica, Metalúrgica, etc.) y licenciaturas como las de Análisis de Sistemas, Biotecnología, Ciencias Ambientales, en Seguridad e Higiene y en Química, sólo por mencionar algunas, no son consideradas por la mayor parte de los estudiantes que ingresan a las universidades, generando una brecha cada vez más amplia, y por lo tanto potenciando a aquellos que sí lo hacen. Esto da lugar a mejores planes de carrera, compensaciones y beneficios para unos pocos, y mayores frustraciones al momento de encontrar un primer empleo en el campo seleccionado para otros tantos.
De todos modos, no sólo hay casos en los que la falta de candidatos está directamente relacionada con la escasez de egresados en estos campos, sino que se registra una carencia de valor agregado como ser bilingües en idioma o contar con especializaciones.
Ante esta situación, resulta clave que los egresados de nivel medio realicen un adecuado proceso de orientación vocacional, profundizando en sus intereses y motivaciones personales, pero también indagando en qué es lo que necesita el mercado. Esta información la pueden obtener consultando en las instituciones educativas, en ferias universitarias, pero también revisando los avisos de reclutamiento de personal que indican qué es lo que más se solicita o consultando a diversos profesionales (familiares o amigos) que puedan asesorarlos.
La situación ideal es lograr al momento de la elección profesional un adecuado equilibrio entre el gusto personal, la mayor o menor dificultad que represente el estudio de ciertas disciplinas y las demandas del mercado laboral. El escenario actual exige que imaginar el futuro, elegir lo que uno quiere ser, sea un desafío que requiera una gran capacidad de análisis e investigación.