ROMA/GROSSETO.- El capitán del crucero Costa concordia, Francesco Schettino, acusó ayer al timonel indonesio Jacob Rusli por el accidente del crucero, en una nueva audiencia del juicio que se le sigue por el hundimiento y abandono de la embarcación, hecho en el que murieron 32 personas.

El proceso se reanudó luego de que el barco fue enderezado tras su choque con las rocas en enero de 2012, frente a la isla de Giglio, y mientras avanzan las tareas para ser remolcado a puerto y luego desguazado. Ayer comenzó la búsqueda entre los restos de los cuerpos de dos víctimas desaparecidas.

Schettino, de 52 años, aseveró que el timonel cumplió demasiado tarde sus órdenes, y se determinó que la demora fue de 13 segundos. Un experto de la Fiscalía había explicado previamente que los errores cometidos por el indonesio no fueron decisivos en un accidente que se habría producido de todas formas. El capitán es el único acusado en el juicio, ya que otros cuatro miembros de la tripulación y un ejecutivo de la empresa naviera Costa Crociere (dueña del crucero averiado) aceptaron penas de entre 18 y 34 meses de prisión en suspenso y a pagar una multa de U$S 1,35 millón para cerrar el proceso.

La defensa de Schettino (acusado de homicidio múltiple por imprudencia, abandono del crucero y daños al medio ambiente) aseveró que la empresa lo dejó solo y lo convirtió en el chivo expiatorio de la tragedia. Por ello, propusieron que peritos expertos suban a bordo del barco para buscar pruebas que demuestren que su cliente no fue el único responsable del desastre y que el navío presentaba fallos de seguridad. Se prevé que declaren más de 700 testigos en el proceso, por lo que la sentencia demorará meses. (DPA-Reuters)