Por Santiago Kovadloff - Para LA GACETA - Buenos Aires

Levanta el tubo, dice sí, un sí agotado.
Un sí que advierte a quien lo llama
que de él nada se espera ni de nadie. 
Sí residual, pantano y ruina, 
un sí que viene 
del silencio consumado, 
de allí donde ya nada 
esconde su derrumbe. 
Un sí que es no, puente partido 
entre nadie y el que llama; 
hilo de voz, deriva, 
un aquí hubo y ya no, 
tubo en la mano 
de uno que se apagó, 
vapor, 
ausencia oscura.

*Este poema forma parte de Líneas de una mano (Vinciguerra).