Infantil
CADA CUAL SE DIVIERTE COMO PUEDE
GUSTAVO ROLDÁN
Alfaguara - Buenos Aires

Un rumor de vida se agita en el monte. Las voces del sapo, la cotorra, el coatí, el piojo, el tigre, el mono, la paloma, la pulga despabilan el Impenetrable Chaqueño. Conversan. Se quejan. Inventan. Se atemorizan. Sueñan. Divagan. Se alborotan. Chismean. Se ríen. Diálogos espontáneos. Con humor. A veces situaciones absurdas escandalizan las aguas marrones del Bermejo. Un monte se queda sin ruidos. Un sapo inventa el arcoíris. Un oso hormiguero se enamora de… ¡una hormiga!

Los relatos de Cada cual se divierte como puede, de Gustavo Roldán -foto- (1935-2012), crean un universo en movimiento que seduce no sólo a los changuitos, también a los grandotes. "Lo más difícil fue aprender a hablar con los monos, con los piojos y con los pájaros. Bichos inquietos, movedizos, saltarines. En realidad, desconfían de la gente. Creo que tienen razón", dice. "Ando cantando y buscando por la orilla del Bermejo un piojo chamamecero que sepa jugar al tejo", canta una piojita que mantiene con el corazón en la boca a un piojo enamoradizo. "Y ahora que te veo, veo que también sos la piojita más linda del mundo", le dice él. "Salga, salga, ¡a cuántas le habrá dicho lo mismo! Seguro que se lo dijo a esa Teresa Parodi, que ni siquiera es ¡chaqueña!", le responde la bichita celosa, en el "Piojo chamamecero", relato que es una hermosura. Atractivas ilustraciones de Claudia Degliuomini acompañan estas narraciones breves que son agüita fresca para el alma. (C) LA GACETA

Roberto Espinosa