EL CAIRO/ESTAMBUL.- Más de 1.500 millones de musulmanes en el mundo iniciaron ayer la fiesta de tres días del Eid al Fitr, con la que finaliza el Ramadán, mes de ayuno sagrado, una de las celebraciones más importantes de su calendario. Los fieles iniciaron la festividad con una oración y el primer desayuno, tras 30 días en los que no bebieron, comieron ni fumaron desde la salida hasta la puesta de sol. Pero el contexto de este año se caracteriza por la alarma máxima lanzada por EEUU para Cercano Oriente y el norte de África, por temor a atentados terroristas de Al Qaeda, que lo llevó a cerrar una veintena de delegaciones en la zona (medida imitada por países europeos).

En Egipto, el feriado religioso fue aprovechado para realizar marchas a favor y en contra del destituido presidente, Mohamed Mursi, que se desarrollaron en El Cairo en forma pacífica. Los Hermanos Musulmanes (seguidores de Mursi) protagonizaron un enorme rezo colectivo en medio de la calle, bajo la consigna "el pueblo quiere el fin del golpe militar"; mientras que los grupos que avalan al Gobierno de transición volvieron a acusar al ex mandatario de tratar de imponer un Estado islámico.

Entre sus medidas de prevención, Israel cerró hasta nuevo aviso el aeropuerto de Eilat, cerca de la península de Sinaí.

Atentado en Pakistán

El fin del Ramadán comienza hoy en Pakistán, donde ayer hubo un atentado que mató a 38 personas e hirió a 50. El ataque se concretó durante el funeral de un alto jefe policial en la ciudad de Quetta.

Por el estado de alerta, dos personas fueron arrestadas ayer en Arabia Saudita, después de que intercambiaran información en redes sociales sobre inminentes ataques suicidas. (Reuters-DPA-Télam)