Ludwig Wittgenstein, el filósofo que batalló contra los hechizos del lenguaje y creía que el libro que tornaría superfluo a todos los demás libros sería un verdadero libro de ética, sentenció categóricamente que las Confesiones de San Agustín es el libro más serio que se haya escrito. Otros beneficiados por su lectura, y son legión, han dicho que es el mejor libro de psicología, creador del género literario autobiográfico… uno de los más bellos y encantadores libros escritos, dirigidos al hombre sediento de verdad y de amor; dando testimonio del anhelo humano universal de amar y ser amado.
Más allá del pecadillo editorial de titular esta antología agustiniana como Confesiones de un pecador y de las disputables traducciones en uno u otro pasaje, este texto que ofrece Taurus renueva la ocasión de aventurarse en el conmovedor relato de la propia vida de Agustín de Hipona, que es a la vez una biografía del mismo Dios. Confesiones es la narración de la vida de un corazón inquieto, contando la historia de dos amores, el amor terreno del propio Agustín y el Amor de Dios; corazón humano en búsqueda, relato de la aventura de un hombre buscando a Dios y del mismo Dios Amor saliendo al encuentro del hombre, amado y amante.
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Ramón Eduardo Ruiz Pesce
Fragmento de Confesiones de un pecador
"Yo, Señor, sé con certeza que te amo y no tengo duda en ello. Pero ¿qué es lo que yo amo cuando te amo? Amo una fragancia, un cierto manjar y un cierto deleite cuando amo a mi Dios, que es la luz, melodía, fragancia, alimentos y deleite de mi alma; amo un bien tan delicioso, que por más que se goce y se sacie el deseo; saboreo las delicias que ninguna saciedad puede extirpar. Todo esto es lo que amo cuando amo a mi Dios.
Y te busco, Dios mío, para tener una vida feliz. ¿No es acaso una vida bienaventurada lo que todos buscamos y no hay nadie que no la quiera? Y la felicidad consiste en el gozo de la Verdad; oh Dios, mi luz y la salvación de mi rostro; gozar de Ti, para Ti y por Ti. Todos quieren esta vida bienaventurada, y desean el gozo y alegría de la verdad; aunque he tratado a muchos que quisieran engañar a otros, a ninguno he visto que desee ser engañado. Conocieron la vida feliz donde conocieron la verdad; y a ésta la aman pues no quieren ser engañados; y amando la vida bienaventurada, que no es sino una alegría de la verdad, aman La Verdad; te aman a Ti, mi Dios".