La pesca es una de las actividades más maravillosas del mundo. Despierta sentimientos jamás imaginados que muy pocos entienden.
Sobre los que la practican existen muchísimos mitos falsos sin que se analicen otras cuestiones. A saber: - Los pescadores no son mentirosos, pero sí pueden reunir condiciones excepcionales para exagerar y así triunfan en alguna que otra discusión. - Se los puede definir como románticos empedernidos. Aman la vida al aire libre, besan y se sacan fotos con las piezas que capturan como si fuera la esposa en la fiesta de casamiento y, por último, la acarician antes de devolverlas al agua. - Un pescador es un chef consagrado. No sólo por los platos que cocina para conquistar a sus amigos, sino que pueden preparar cualquier menú con lo que encuentren cuando se acabaron las raciones y ya no queda qué comer. - Con el correr de los años se transforman en grandes negociadores o diplomáticos. Esta característica sale a la luz cuando consiguen el permiso para ausentarse durante varios días del hogar. - A pesar de lo que muchos piensan, los verdaderos pescadores son ecologistas de pura cepa. No sólo se encargan de cuidar el medio ambiente que visitan, sino que preservan todas las especies respetando las vedas y luchan contra los depredadores que destruyen los ecosistemas. - Tienen una capacidad asombrosa para comprar todo tipo de artículos ("porquerías", les dirán ellas) que se le presenten para garantizar una jornada exitosa. - Llevan una misión muy dura sobre sus espaldas.
Como la recibieron ellos, deben transmitir los secretos de la actividad y el respeto al medio ambiente a sus hijos, que estarán obligados a hacer lo mismo. Así la pesca estará asegurada para siempre.