A las 5.30 de la madrugada del domingo sonó el timbre y todo se acabó. Un grupo de 25 policías con cinco inspectores del IPLA ingresó a la vivienda de Gabriela Olivera, de 26 años, donde se celebraba un cumpleaños. "Sin identificarse se metieron, empujando a todos y lo primero que hicieron fue bajar la llave de la luz para que toda la fiesta quedara a oscuras", relató la joven. Así sumó una denuncia más en contra del accionar del IPLA y de la Policía.

Gabriela contó que mientras "intentaba frenar el atropello", los invitados comenzaron a salir. Ella relata que, de repente, quedó sola adentro de su casa con todos los policías. "Me empujaron, me manosearon, me insultaron. Después estuvieron un montón de tiempo dando vueltas porque nadie quería firmar el acta", contó la estudiante de Arte y mostró los hematomas en sus brazos. Siempre según su versión, el documento labrado por los inspectores del IPLA no tenía la firma de un inspector responsable y llevaba la dirección equivocada: en lugar de decir Chacabuco decía Ayacucho.

"Estaba en una sala de la casa cuando escuché que alguien gritó que estaba la Policía. Después se apagaron las luces y todos corrían y gritaban. Me asusté mucho", comentó Victoria Marín, de 19 años. Cuenta que cuando los policías e inspectores llegaron a la sala, la agarraron del brazo y le dijeron: "Salí, nena, andate" y la empujaron hacia la puerta. Y que cuando salió, pudo ver que la dueña de casa estaba sola con los policías. "Intenté pasar, pero no me dejaron. Todo fue muy violento", describió.

El operativo duró media hora. En ese lapso secuestraron un equipo de música, bebidas "y otros bienes que no tenían nada que ver con la fiesta", según la denuncia. También -dijo Gabriela- se llevaron el celular de la dueña de casa y la dejaron incomunicada. Cuando todo terminó, ella atinó a escribir lo que había sucedido en Facebook. Al rato, un amigo la acompañó para que radicara la denuncia en la seccional segunda.

Charla privada
Ayer por la mañana, Gabriela también presentó su denuncia en el IPLA. La acompañaron varios amigos y jóvenes que estuvieron en la fiesta y protestaron en la vereda del edificio.

El interventor, Daniel Sosa Piñero, aceptó recibir a la joven y a algunos de sus amigos. Pero no quiso hablar con la prensa.

Durante la reunión, el interventor negó que ese haya sido el accionar de los inspectores del IPLA y también puso en duda que haya habido 25 policías, según contó la joven. "Pidió disculpas por los golpes, pero no reconoció nada", confirmó.

Contraste

Lo denunciado contrasta notoriamente con los anuncios que Sosa Piñero, apenas asumió la conducción del IPLA, brindó durate una entrevista con LA GACETA. 


El 27 de mayo pasado, el funcionario reconoció la mala imagen de la institución y prometió que con él al frente las cosas iban a cambiar. "Esta institución debe ser una herramienta del Estado que le sirva a la sociedad", reflexionó.

"Cuando se procede a la clausura de una fiesta es el inspector quien debe actuar, no los policías", había manifestado. "El inspector es la cara de la institución y lo primero que debe hacer es identificarse", remató esa vez.

Gabriela insistió en que el domingo ninguno de los inspectores y policías dio su nombre, y en que el acta no lleva la firma del jefe del operativo. Piñero, en cambio, había dicho a este diario que nadie volvería a vulnerar la propiedad privada. "Vamos a ingresar a los lugares en donde se realiza una actividad comercial al margen de la legalidad", subrayó. Todo lo contrario a lo que Olivera denunció en las propias oficinas del IPLA.