Vos te considerás un tipo respetable. Te dejaste la barba -porque sabés que eso irremediablemente garpa-, cuidás el perfume, aprendiste a meter la panza. La buscaste en Facebook, le pediste amistad y aceptó. Mejor: conseguiste su teléfono y ambos tienen whatsapp. Ahora sólo queda charlar. Seducir a través del teclado, el gran Cupido de nuestros tiempos. Y entonces vas y tipeas: "ola ke ases presiosa". La pantalla se funde en negro. Cupido se queda ciego. Perdiste. No hay vuelta atrás de un ola ke ases y perdiste.
Y ese es sólo un caso. Monitor a monitor, celular a celular, pululan los intentos de seducción graciosos de tan rebuscados, tiernos de tan frustrados, hijos de aquel milenario "¿venís siempre a este boliche?" o del más precario "¿de qué signo sos?". Por supuesto que sus autores -varones y mujeres- no saben el fracaso implícito que hay en un "kiero aserte sentir lo k nunca te isieron sentir" o en un "al final no sos tan fea como dicen que sos" (casos reales estos), pero ahora tienen la posibilidad de aprenderlo en internet, el mismo medio en el que se aventuran a la cacería. Un sitio web -si te interesa, buscalo como "ANMVACP" porque desglosar la sigla es fuerte para esta página- está recopilando los chamuyos (malos), los derrapes y hasta las groserías que surgen en esas circunstancias.
Y, por supuesto, es un éxito. No sólo por lo risibles de algunos lances y porque permite bucear en la intimidad de otros, sino porque es un reflejo de lo que todos alguna vez hemos vivido, de uno u otro lado de la situación. A la identificación se le suma todavía la enseñanza: si conquistar es un arte que se basa en la fórmula del ensayo y el error, esta es una verdadera biblia de los errores que licuan -liquidan- el deseo. Sentate, leela y pensá. Vos ¿cómo estás chamuyando?