"Y comencé a pescar casi en el mismo momento que me engendraron en Tucumán", sostiene seguro -y con una sonrisa cómplice- Pablo "Tuna" Labarta, jujeño y uno de los máximos referentes del fly fishing del NOA. Radicado desde hace años en su tierra natal, el ingeniero civil, de 49 años, hizo de la pesca una forma de vida. No sólo porque su existencia transcurre en torno al deporte que ama, sino porque la actividad se transformó en un ritual familiar.
- ¿Cómo es eso de que antes de nacer ya eras pescador?
- Mis padres, de luna de miel, decidieron salir de pesca por el Cochuna y otros ríos tucumanos. Al año siguiente nací. Después, me crié en las espaldas de ellos recorriendo los ríos jujeños como el Morado, Negro, Guerrero, Yala, Tesorero y Totorillas. Mi infancia siempre fue rodeada de campo, siempre cerca de un río o una acequia. Pesca, honda y armado de chozas en el monte, con mi hermano "Chato", era nuestro pasar.
- Y la pesca con mosca…
- La mosca la conocí a los 13. Sin embargo, las primeras atadas e intentos serios los hice mientras estudiaba Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de Tucumán. En esos tiempos recorría los ríos Tala, Vipos, Sosa y Pueblo Viejo con amigos y maestros: Eduardo Cañete y Eduardo "El Negro" Padilla. Con ellos logré dar mis primeros pasos.
- ¿Cómo comenzaste a capturar dorados con esta especialidad?
- Siempre fui pescador de truchas, pero al dorado lo descubrí cuando hacíamos intentos en Termas de Río Hondo. Aunque sabíamos muy poco, pescábamos de lo lindo por la abundancia que había en el Dulce. Al Juramento lo descubrí en un viaje con Augusto Novello, "El Pollo" y "Pancho Villa" Taboada. Los "tigres del río" saltaban por todos lados y trataba de hacerlos picar con la mosca, pero nada. Después de varios años, con la presa de El Tunal hecha, nos hacíamos verdaderos festines. Con el correr del tiempo, con Mario Ferreia comenzamos a probar en Del Valle y Dorado, dos excelentes ríos escuela. Con la experiencia que acumulamos allí, nos atrevimos a encarar el Bermejo y el Tarija.
- ¿Qué diferencia hay entre el Dorado y el Juramento?
- El Dorado es un río de montaña yungueño, de aguas cristalinas, con muchos y grandes dorados. Es así porque está protegido y celosamente cuidado por unos pocos. El Juramento es totalmente diferente, ya que es mucho más grande, con sectores muy marcados debido a las condiciones de geográficas por donde corre y las presas que tiene.
- ¿Y en tu Jujuy natal qué pescás?
- Truchas, pejerreyes, tilapias y algo de tarariras con mosca. Lamentablemente, está todo tan maltratado y poco cuidado que casi no nos queda nada para destacar. También me gusta ir a yusquear y mojarrear con los chicos.
Labarta sabe muy bien lo que es el fly fishing a nivel nacional. Él es un consejero de lujo, tanto para pescadores del NOA como de otros puntos del país y hasta del extranjero. "Nuestra región, de a poco, fue captando la atención de otros mosqueros. Ellos vienen a buscar los dorados grandes, aventuras y nuevos desafíos hasta noviembre o diciembre, según cuando ingrese en veda. Pero todavía nos falta muchísimo, a pesar de que es mucho más económico que en otros lugares", destaca "Tuna".
- ¿No es muy costoso afrontar una jornada de pesca guiada en la región?
- Las excursiones son muy variadas y de diferentes costos. Estos dependen del tipo y los servicios que se ofrecen en cada excursión. Pero todos son mucho más baratos que en un servicio similar que en el resto del país; y ni hablar de los valores que se manejan en el exterior.
- ¿Por qué el NOA no se termina de afianzar como centro de pesca?
- Porque existe un problema cultural y coyuntural. Además casi no existen el control y el cuidado. Como si esto no fuera poco, hemos sufrido muchísimas crisis, las padecemos y, en algunos casos, se están profundizando, lo que impide que nos desarrollemos como centro de atracción.
- ¿Cómo se puede revertir todo esto?
- Habría que educar y no adoctrinar. Valorar lo nuestro y destinar recursos para la protección de las especies. Mucho más que lo que usan para hacer politequería barata y para el fútbol. Ojo, amo este deporte, que lo juego y lo veo, pero se podrían utilizar esos fondos para potenciar la media docena de lugares realmente muy buenos que tenemos y de ahí, comenzar a recuperar los que están perdidos.
- ¿Por qué en otras regiones se preocupan en preservar los sitios pesqueros?
- Porque hay gente que tiene visión y compromiso que decidió pelearla hasta el cansancio. En todas las provincias es lo mismo, sólo que con resultados diferentes. Esta lucha no genera votos, pero sí muchos enemigos.
- ¿Qué opinás sobre el crecimiento de las cabañas de pesca?
- En La Patagonia, en las distintas ciudades que son bañadas por las aguas del Paraná, Córdoba y Cuyo, andan muy bien. Ahora, la pregunta es por qué en el NOA no podemos desarrollar algo similar. La respuesta también es simple: todavía no tenemos un producto estable para ofrecer.