El mundo de la imagen se abre espacio a pasos agigantados. Cuando las comunicaciones argentinas dejen de ser el monumento a la obsolescencia el 4G transformará la vida de las ciudadanos a través de videos. Por ahora, las fotos.
Borrado
Cristina tiene la cámara en la mano. Ella aprieta el botón y dispara. La imagen queda congelada. La Presidenta dijo: "no quiero candidaturas testimoniales"; y José Alperovich dejó de ser candidato, en menos de cuatro horas. El gobernador tucumano quería postularse a diputado nacional. Las encuestas que él contrata y que sólo él lee le aseguraban un triunfo cómodo, y su eventual postulación obliga a que todos los dirigentes alperovichistas trabajaran para él y no sacaran los pies del plato. Cumplidos los presagios, en noviembre iba a poder soñar con una reforma electoral que tendiera la alfombra para la "re-re-re". El gobernador vive momentos de auténtico egoísmo. Necesita pensar en él. Son los dos últimos años de gestión, según la ley vigente. Como arquitecto de su destino, la candidatura testimonial a diputado era buen cimiento para lo que vendrá. Hasta que Cristina sacó la foto. Ahora él sonríe, borrando su figura de la gigantografía.
La protagonista
Cristina mueve sus manos de izquierda a derecha -y viceversa-, para que ninguno quede fuera del cuadro. Aprieta el botón y comienza la cuenta regresiva para que ella tenga el tiempo suficiente de acomodarse y salir en la foto. Sonríen Betty -a carcajadas-, José, Cristina y Susana. Cada vez que Trimarco apareció asociada a la política mostró los dientes; no para reír, precisamente. La última vez despotricó contra LA GACETA porque se había hecho eco de las especulaciones del mismísimo oficialismo, que ahora la hace subir al pedestal. El jueves pasado descolocó a muchos con su papel protagónico durante la visita de la Presidenta de la Nación. Ni los ministros, ni los funcionarios nacionales tuvieron el lugar de privilegio que la gran luchadora contra la trata de personas tuvo. Click, hizo Cristina. Y las elucubraciones todavía siguen como si en vez de una foto fuera un video en cámara lenta, y con un final previsible.
Sonrían otra vez, por las dudas
Un buen fotógrafo saca una imagen y listo. Pero un fotógrafo precavido dispara dos veces, para que no se escape la presa. Ayer cuando se hizo el encuentro titulado la "Sociedad le habla a la Justicia" la imagen era del secretario de Justicia de la Nación Julián Álvarez junto a… (¡¡¡sorpresa!!!): Susana Trimarco. No había ningún funcionario alperovichista; ni mucho menos algún sijosesista de la primera hora. Al fondo -pero muy pequeñito- podía vérselo a Marcelo Caponio, un legislador más de sí mismo que del oficialismo provincial. Cristina hizo click, y Susana volvió a salir en la foto. Esta vez sola; sin ningún otro tucumano, ni Betty, ni José.
Fuera de foco
Cristina no está sola. Tiene ayudantes. Por eso cuando ella saca la foto algunos no aparecen. El hospital Eva Perón siempre se llamó "del Este"; pero el jueves se lo bautizó Eva Perón. Lo mismo ocurrió con la gestación de este nosocomio. Se lo parió a partir de la solidaria mirada de la España pujante -antes de la burbuja inmobiliaria-, que se horrorizaba ante la desnutrición tucumana. Dieciséis millones de euros cruzaron el Atlántico. Pero esto aparece borroso en la foto. Cuando el cónsul general de España intentó posar no faltó el comedido que le advirtiera: "usted no puede subir al palco; vaya para allá". Y educadamente, Javier Benosa Lalaguna, que había venido desde Córdoba para la ceremonia, aceptó las increíbles y discriminadoras reglas de juego. No se trata de resignar ideologías, políticas o simpatías, sino de una simple regla de cortesía para un país que cuando vio una necesidad propuso ayudar. Decir "gracias" no degrada ni duele. Cristina hizo click, y el cónsul español no salió en la foto.
La nena
Cristina dejó listas todas las cámaras. Otros se ocuparon de la escenografía. Para ella había un lugar privilegiado y todas las cámaras estaban listas. Apenas sonrió frente al palco se abrieron los obturadores y la imagen se congeló. Pensar que un mes atrás cada vez que se nombraba o que salía el nombre de Sara Alperovich en letras de moldes los nervios se crispaban en la familia Alperovich y en la Casa de Gobierno. Hasta los funcionarios tenían que atender esta cuestión familiar que se volvía causa de Estado. Ayer Cristina hizo click, y Sarita sonrió. Y todos felices comieron perdices.
Despeinados
Cristina hizo click. En la foto aparece el fiscal Carlos Albaca extenuado, declinante. "La causa 'Lebbos', entonces, es mucho más que los miles de folios, de testimonios, de actuaciones complementarias, de resoluciones, etcétera, que permanecen tan desprolijas como inertes en las estanterías y en las cajas fuertes de la Fiscalía. La causa 'Lebbos' da cuenta de una siniestra serie documental que objetivamente se torna laberinto, sin otro propósito, por acción, omisión o ambas, que ocultar la verdad". Lapidario el informe que el asesor letrado Bernardo Lobo Bugeau presentó al Ministerio de Justicia de la Nación, sobre la muerte de Paulina.
"No es cierto, en definitiva y de manera tajante, que la complejidad de los hechos impidan acceder a la verdad. Estamos en presencia de otras fuerzas y de otros poderes, muy distintos de los que confluyen azarosamente en un hecho, tornándolo a este confuso e impenetrable; y es claro que la acción de la Justicia, que la Justicia en sí, ha sido reprimida y censurada, una vez más, en orden a otros intereses y otros valores que esgrimen y hacen valer quienes tienen poder real de acción o coacción, aunque a todas luces carentes de los más elementales principios de respeto a valores fundamentales, a la persona, y a la ley que nos constituye y hace posible como sociedad", agrega el abogado, que alguna vez participó el gabinete de Alperovich. Lobo Bugeau se preocupó por subrayar que "el dolor indescriptible de sus seres queridos se expande por nuestra sociedad como una bruma tóxica que nos degrada y corrompe". "El homicidio de Paulina, como tantos y todos los crímenes impunes que supimos preservar, se actualizan día a día en virtud de su repetición, persistencia e impunidad, y de las débiles resistencias que puede oponer una sociedad que se percibe indefensa ante la magnitud de los abusos perpetrados al amparo de los poderes públicos", agregó. Cristina sacó la foto y en la Justicia tucumana todos salieron despeinados.
Después de la fiesta
Tal vez valga la pena repasar el álbum de fotos para saber cómo nos fue en la fiesta. El gobernador Alperovich, como nunca, volvió a reconfirmar que es un títere del Gobierno nacional. No tiene independencia ni para defenderse a sí mismo como soñaba él cuando decidió ser candidato a diputado nacional, testimonial o "diputrucho". Alperovich ni siquiera puede cumplir sus deseos sin la anuencia de Cristina. Del federalismo, ni hablemos.
Si damos vuelta la página aparece una exagerada presencia de Trimarco, salvo que otros destinos esperen a esta mujer, que consiguió el reconocimiento mundial y cuyo vínculo con la Presidenta la hace temible para el Gobierno provincial.
La foto en la que no aparece el español es para llorar. No debería incluirse en el álbum.
Mientras los Alperovich se entusiasman comentando la foto de Sarita, la Justicia y los propios funcionarios de José van a tener que preocuparse por la foto de Albaca triste porque la Nación ya le ha dicho "jaque" a la Justicia tucumana.
Pocas libertades de acción en un Gobierno tucumano, que tiene todo el poder en las manos como para hacer lo que le parezca mejor no lo que le ordenen mientras la máquina de fotos de Cristina no se quede sin pilas.