Con el fallecimiento de Ricardo Cordero (foto), ocurrido el pasado 8 de mayo en Buenos Aires, desaparece, además de un escritor reconocido y talentoso, un integrante del ambiente periodístico porteño. Su casa de San Telmo fue centro habitual de reunión de escritores, pintores, cineastas, periodistas y amigos.
Nació en la ciudad de Nueve de Julio, en la provincia de Buenos Aires. Vivió un tiempo en Nueva York, donde estudió y trabajó. Autor de dos ensayos sobre la comunicación, colaborador de importantes diarios y revistas, descolló como novelista (algunas de sus obras fueron comentadas en estas páginas). Fue autor de las novelas Día matador (1986), Bulevar Utopía (1991, Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores y de la Asociación de Escritores Argentinos), Temporal (1994, fue llevada al cine), El Contratiempo (1998), Días inciertos (editada por la Fundación Jorge Luis Borges, Mención de Honor de la Secretaría de Cultura de la Nación) y Se llamaba Juan Esteban (2010) e Insomnios en un tren (su novela póstuma). También publicó Mis películas en el tintero, un libro de relatos.
Sus libros teóricos sobre publicidad son utilizados como libros de texto y de lectura recomendada en varias universidades del país. Además, pintaba y hacía videos documentales. Estaba casado con Alina Diaconú, escritora y colaboradora de estas páginas.
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