Buena música y buena onda. La sal y la pimienta que deberían tener todos los sábados a la noche, no faltaron ayer en el Robert Nesta. El show de El Kuelgue, Civitas Dei y La Banda del Río Salí prometió y cumplió.
Por supuesto, y no tanto en honor al nombre de la banda porteña, sino a una costumbre bien arraigada en Tucumán, el recital empezó tarde. Pasadas las una, los tucumanos de La Banda del Río Salí se acomodaron en el escenario e invitaron a los presentes a mover el cuerpo al ritmo de su cumbia. El público no dudó y puso su parte. Oficialmente, la fiesta empezó.
Después siguió Civitas Dei, otra excusa para seguir bailando hasta que llegue el plato fuerte. El Kuelgue subió al escenario alrededor de las tres y lanzó toda la artillería. "Bossa and peoplpe", "El paraíso de los perros", "Piel de cereza", "Dele tiempo" (la cortina musical del micro Cualca!) y "Me gusta así", fueron algunos de los temas que tocaron e improvisaron los chicos arriba del escenario y que se bailaron abajo.
Y esa mezcla, otra vez, fue la clave del éxito: no sólo aportaron música, también irradiaron buena onda que iba y volvía de arriba a abajo. El mérito fue de todos, las tres bandas y el público se dispusieron a disfrutar y así lo hicieron.
Si hubo un ingrediente secreto en el suculento plato que ofreció El Kuelgue, fueron las improvisaciones. Julián Kartún, cantante de la banda y actor de Cualca! No solo divirtió, sino que entre chistes y bailes habló de todo. Lanata, el papa Franscisco y las 4 am fueron punto de un ataque sutil pero efectivo.
Y hablando del tope horario, la fiesta terminó a las cuatro en punto. Algo que seguro no hicieron de colgados: dejarnos con las ganas de más.