"Vi a una mujer desangrada, colgada por los tobillos del techo. Tenía una herida abierta, entre su vagina y el cuello". El crudo relato de la primera detención (agosto de 1975) en la 'escuelita' de Famaillá, corresponde a Carlos Alberto Gallardo, que estuvo cuatro veces detenido, según declaró ayer ante el Tribunal Oral Federal (TOF).

De los ocho testimonios de la cuarta jornada de audiencias en 2013 de la megacausa "Arsenales II-Jefatura II", el de Gallardo fue el más conmovedor. "La primera detención que sufrí se produjo en agosto de 1975", aseguró. Según dijo, 10 individuos ingresaron a su casa "a los tiros" y lo detuvieron junto con su hijo, de 17 años. Durante la detención rompieron muebles, colchones, mataron a su perro y patearon a su pequeña hija de sólo 10 años, recordó.

Gallardo afirmó que luego sufrió otras tres detenciones. La última de ellas, en abril de 1977. Estuvo privado de su libertad en los Centros Clandestinos de Detención (CCD) de la "escuelita" de Famaillá, la ex Jefatura de Policía y el Arsenal Miguel de Azcuénaga.

Tras la primera detención, sostuvo que se puso en contacto con el ex senador Dardo Molina para denunciar el hecho. El entonces gobernador, Amado Juri, lo recibió. "Cuando le conté lo que me sucedió me dijo 'por algo será'", recordó ante el TOF. "El abogado Ángel Pisarello presentó un Hábeas Corpus por mí, pero nunca se lo respondieron", destacó.

Segunda vez

Gallardo contó que su segundo arresto se produjo el 24 de marzo de 1976, y permaneció en la ex Jefatura de Policía por 48 horas. Allí reconoció al "Tuerto" Roberto Albornoz, en el D2. La tercera detención ocurrió la primera semana de abril de 1977. En su cuarta detención, a fines de abril de ese año, vivió lo peor, de acuerdo al testimonio.

"Me interceptaron en Marco Avellaneda y Córdoba, y me trasladaron a Jefatura. Luego me llevaron al 'paraíso' de Arsenales", ironizó. Contó que al llegar ahí escuchó alaridos, y un hombre agonizante que rogaba que lo maten.

"Una noche hubo un movimiento incesante. Escuché 'ahí viene el General'; se trataba del genocida Antonio Bussi. Cuando vino, se escucharon seis o siete tiros. Fueron ejecuciones", describió. "Una noche nos trasladaron y nos pusieron en fila al lado de dos camiones. Por esas cosas del destino me pusieron en otra fila y me liberaron. El camión en el que estaba por subir llevaba gente a disposición final (nombre que tenía la orden de ejecución)", afirmó ante el TOF.

Discusiones

Las chicanas también se hicieron presentes en esta audiencia. Luego del testimonio de Francisco Rafael Díaz, de 90 años, la defensora Julieta Jorrat formuló preguntas sobre la actividad partidaria-ideológica del testigo. En ese momento, la querellante Laura Figueroa solicitó que "los interrogatorios realizados durante la dictadura en los CCD no se realicen en la sesión". También pidió que no se reiteren preguntas, para evitar la revictimización.

El viernes anterior, Jorrat había interrogado a la testigo Juana Peralta de Pedregosa sobre los años en los que estudiaba en Educación Física, buscando alguna vinculación con el atentado del ERP contra un avión del ejército, el 28 de agosto de 1975. Entonces la fiscalía indicó que no tuvo relación con ninguna agrupación. Su marido, Manuel Francisco Pedregosa, también fue detenido y se encuentra desaparecido. Ayer declararon también los testigos Francisco Rafael Díaz, Juan Carlos Díaz (por la desaparición de su hermano y su padre), Salvador Atilio Iovane, Virginia Mercedes Romano, Luis Fernando Monti, Justo José Suárez y Juan Antonio Fote.