BRASILIA.- Casi cien actos vandálicos se cometieron en los últimos 15 días en el sureño Estado brasileño de Santa Catarina, desde que recrudeció la ola de violencia a cargo de bandas criminales que afecta a 28 ciudades de la región.

En las últimas horas se reportaron tres incendios de vehículos, uno de los cuales ocurrió en Florianópolis, la capital del Estado, en el estacionamiento del centro administrativo del Gobierno. Por ello, el ataque fue considerado como un desafío directo al gobernador, Raimundo Colombo.

En esa misma ciudad, dos jóvenes armados pararon un colectivo, obligaron al conductor y a los pasajeros a abandonarlo y le prendieron fuego; las llamas alcanzaron los cables de la red eléctrica y provocaron un apagón de cuatro horas.

En la localidad de San Miguel de Oeste, próxima a la frontera con Argentina, un vehículo del transporte escolar fue incendiado en el patio de una empresa, mientras que en Palhosa, un hombre prendió fuego a una oficina electoral.

Las autoridades de Santa Catarina señalan que estos atentados son ordenados desde las prisiones locales por los jefes de grupos criminales encarcelados, en respuestas a los atropellos cometidos por los guardias de las penitenciarías con los reos y por el endurecimiento de las condiciones de detención. La banda más activa sería el Primer Grupo Catarinense.

El gobernador condenó los excesos y las arbitrariedades denunciados en la cárcel de Joinvill, donde (según un video difundido por medios de prensa locales) se muestra cómo agentes arremeten contra detenidos desnudos y agachados, con bombas lacrimógenas, gas de pimienta y balas de goma. La Secretaría de Justicia inició una pesquisa para castigar a los responsable de este hecho, aseguró Colombo. (Télam)