Tenía 25 años y dos policías lo mataron a golpes. Un año y tres meses transcurrieron desde esa fatídica madrugada y, pese a que la causa fue investigada, todavía no se ordenó la elevación a juicio.

El jueves, Sergio Ismael Lucena cumpliría 27 años, si no fuese porque lo asesinaron sin ninguna razón cuando caminaba de regreso a casa junto a un amigo. Hoy su familia sólo tiene fuerzas para luchar por que se haga justicia.

Son dos policías los imputados por el crimen. Pero sólo uno de ellos cumple la prisión preventiva en el penal de Villa Urquiza. "Que lo lleven a la cárcel me ha costado días y días de andar, bajo el sol y bajo la lluvia, porque me decían que no había cupo", señaló Isabel de Lucena, cuñada de Ismael.

Respecto al segundo imputado, la mujer criticó que nunca lo trasladaron al penal. "Está detenido en el mismo lugar donde trabajaba, en la Regional Norte, donde no hay lugar para tener presos, ellos mismos me contaron que tuvieron que acondicionar una pieza para alojarlo", se quejó Isabel. Y fue enfática: "quiero que lo lleven al penal". La mujer aseguró que se cansó de reclamar ese traslado. "Entre las autoridades del penal y el jefe de Policía (Jorge Racedo) se patean la pelotita".

Gatillo fácil

A Ismael lo atacaron el jueves 17 de noviembre a la madrugada, cuando regresaba junto a Marcelo López de visitar a una amiga del barrio El Gráfico. Ambos caminaban hacia el barrio Experimental II, por la calle 12, cuando dos hombres salieron armados de entre los pastizales. Pensando que eran ladrones, los jóvenes comenzaron a correr.

De acuerdo al relato que luego pudo reconstruir López, los hombres eran policías de civil que los persiguieron a tiros hasta que los alcanzaron y los agredieron a golpes y culatazos. "Después nos llevaron al destacamento del barrio El Gráfico y nos dijeron que teníamos dos opciones: firmar una declaración diciendo que habíamos sido víctimas de un robo o quedar detenidos", contó en aquella oportunidad. Ismael fue trasladado al hospital Padilla, donde murió.

"Es un claro caso de gatillo fácil", protestó Isabel. Si bien destacó el trabajo de la fiscala de la I° Nominación Marta Rivadeneira, expresó su enojo porque la causa no fue elevada a juicio. "Ese trámite se tendría que haber hecho entre octubre y noviembre, pero los abogados defensores recién ahora presentaron testigos y demoraron otra vez todo", se quejó la mujer.

Lo que teme la familia de Ismael es que todo siga igual hasta noviembre, cuando se cumplan los dos años, y se dicte el cese de prisión preventiva para los dos imputados.

Su cuñada destacó que Ismael tenía un proyecto de vida cuando lo mataron. Contó que trabajaba vendiendo plantas para el vivero de su hermano y estaba cursando un taller de carpintería.