En la primera semana de febrero, el alperovichismo tomó la decisión de dejar abierta la puerta de atrás. La partida del tren "Apolo" puede resultar más que una metáfora del espejismo en el que viven el kirchnerismo y el alperovichismo. En silencio, oculta y hasta con vergüenza, la dupla que llegó hace tres años atestada de funcionarios se fue en soledad por un portón trasero, olvidada por los mismos que en 2009 se ubicaron en clase pullman para el viaje inaugural.

El oficialismo vivirá un primer semestre bajo el influjo de una ilusión óptica. Porque, en definitiva, es lo que representará para el Gobierno el Jury de Enjuiciamiento contra los jueces que absolvieron a los imputados en el caso Verón. Durante el proceso, el país pondrá sus ojos en Tucumán para ver la parodia en la que el alperovichismo barrerá la "mugre" que esparció el fallo de los camaristas Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano. Una prueba de esa decisión política de reivindicar el linaje k fue el inédito rechazo a la renuncia presentada por Herrera Molina. Alperovich dilató más de un mes su respuesta y, justo el mismo día en que Susana Trimarco ratificó la denuncia contra los magistrados, firmó el decreto mediante el que se opuso a la dimisión del juez, con el argumento de que ya había un juicio político en su contra en marcha. ¿Por qué no firmó ese decreto antes, por sí o por no?

Hay quienes aseguran haber escuchado al mandatario excusarse diciendo que se trataba de un pedido de la Casa Rosada, puntualmente del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

Récord de taquilla

Efectivamente, el cristinismo tiene su apuesta hecha en Tucumán. El embate contra el Poder Judicial tendrá aquí un capítulo taquillero, por la fuerte presión social que acarrea el caso Verón. Pero así como el alperovichismo está dispuesto a convertir a la provincia en un manantial del relato kirchnerista, debe asumir los riesgos que representará esa exposición pública.

Este es el punto en el que puede salir perdiendo el oficialismo tucumano. De hecho, Alperovich no tolera la presencia nacional. Desde que su esposa se convirtió en presidenta provisional del Senado, su semblante cambió radicalmente. Alperovich nunca llegó a disfrutar de los beneficios del rol institucional que adoptó su mujer; al contrario, siente que le adosó una preocupación extra.

Por eso es que la oposición política ya sacó sus tickets para entrar a la carpa del circo que se montará en esta provincia. A los cuestionados magistrados que afrontarán el Jury de Enjuiciamiento comenzaron a revolotearles abogados a los que el alperovichismo respeta. Y teme. Por caso, el renunciante Herrera Molina acudió a Arnaldo Ahumada y a Roberto Toledo, dos letrados cercanos al enigmático José Ricardo Falú, para cuestionar el discrecional decreto. Rodolfo Burgos, que ya sabe de aguarle festejos judiciales al Gobierno y forma parte de la opositora Mesa de Diálogo Político y Social, conversa fluido -junto a otros abogados, como Julio Rougés- con Romero Lascano.

Es decir, el alperovichismo tiene mucho más para perder que para ganar con esta exposición que le impusieron; especialmente, en tiempos en los que la oposición cabalga sobre casos impunes, como el de Paulina Lebbos, para llegar con oxígeno e iniciativa propia a las elecciones legislativas nacionales de octubre. En el Gobierno ya tomaron nota de esa actitud de sus rivales. "Están agresivos", resumió un funcionario de primera línea, para ilustrar la incomodidad que puede sentir el Gobierno si es que, claro está, los opositores logran sostener en el tiempo el pressing de estas primeras semanas del año.

En primera clase

El que puede resultar beneficiado por la decantación de la "corriente Verón" es el vocal de la Corte Suprema de Justicia, Daniel Posse. El ex todoterreno del bettismo le ganó al legislador Marcelo Caponio la presidencia del Jury de Enjuiciamiento.

Cuentan los forenses que reconstruyen las escenas del poder que hasta horas antes de la reunión del miércoles, Caponio era el elegido -y hasta apalabrado- por el propio Alperovich para asumir ese rol. Sin embargo, susurran que el ex defensor del Pueblo se encargó de recordarle al mandatario que, en diciembre, aceptó renunciar al Consejo Asesor de la Magistratura para asumir el legado del caso Verón. Alperovich, que siempre disfruta de los celos ajenos, le pidió entonces paciencia a Caponio y le soltó las alas a Posse, quizá con la mirada puesta en la renovación de autoridades de la Corte. El juez, antes de disfrutar de su sillón en el Jury, deberá seguramente sortear un planteo de inconstitucionalidad que será presentado este fin de semana.

Para definir la suerte del ex secretario de Gobierno pirinchista también influyó la interna en el bloque oficialista de la Legislatura. Allí, aunque no haya actividad, los rencores trabajan a diario y hasta tienen quórum para sesionar. Al parecer, los veteranos Raúl Hadla y José "Gallito" Gutiérrez, que también integran el Jury, se habrían encargado de devolverle gentilezas a Caponio. Y, de paso, congraciarse con el siempre silencioso -pero inquieto- presidente de la bancada, Roque Álvarez. El taficeño está convencido de que los "jóvenes", entre los que cuenta a Caponio, a Regino Racedo y a Guillermo Gassenbauer, entre otros, pueden llegar a quitarle la conducción de la bancada alperovichista.

Seguramente, la designación de Posse implicará que el presidente de la Corte, Antonio Estofán, asuma otra postura ante sus pares. El ex fiscal de Estado comenzó a perder la confianza de un sector del alperovichismo. En Casa de Gobierno lo responsabilizan, por acción u omisión, de algunos papelones judiciales del PE, como el engendro del "voto voligoma" en el 2011 de la re-reelección. Además, le reprochan no haber alertado al gobernador de las implicancias que podría tener una sentencia absolutoria en la causa por la desaparición de Marita Verón, y así evitarle la crisis política que sobrevino al fallo.

"Tonio" también afrontará un primer semestre con turbulencias. A la tensión que significará la resolución del recurso de casación contra el fallo que presentó Trimarco, deberá sumar el vuelo que tendrán Posse y, nada más ni nada menos, Claudia Sbdar. La nueva presidenta del CAM no tiene buen diálogo con Estofán; cuando pueden, juegan a enviarse mensajes por los diarios. Por eso, el ex funcionario del Gobierno deberá prestar atención si pretende mantener la conducción de la Corte. Aunque no le avisaron, Posse y Sbdar ya están en carrera para sucederlo.

Presumidos y cabizbajos

Así como en los asados entre adolescentes sólo se habla de las proezas amorosas, cada mitin alperovichista sirve para que sus integrantes presuman con la reelección indefinida.

El intendente de Tafí Viejo, Javier Pucharras, hubiese preferido subirse al tren "Apolo" con destino a Salta antes que ser trendtopic por haber blanqueado en Twitter que, durante la última comilona, los comensales se empacharon con el menú de la reforma constitucional.

"Es más fácil trabajar para la reelección de José que de Cristina", graficó un alperovichista de la vieja guardia esta semana. Pucharras se involucró innecesariamente en la gesta reformista porque el encargado de operar era el interventor de la Caja Popular de Ahorros, Armando Cortalezzi. "Cacho" es, sin dudas, el dirigente que más casilleros subió en la consideración del gobernador en los últimos meses, y el que más denuncias en contra acumuló en el mismo tiempo. En el primer piso del Palacio Gubernamental creen que Alperovich atraviesa por un idilio con el legislador en uso de licencia porque le frenó el conflicto con La Bancaria.

Así como Cortalezzi mejoró en la grilla oficial de lealtad, el que replantea su futuro mientras vacaciona es Regino Amado. El monterizo de sonrisa fácil y declaraciones imprudentes -según algunos de sus pares- pierde seguidores. El último reproche guarda relación, incluso, con Cortalezzi. Mientras Amado dijo que investigarían si el suegro del vicepresidente primero de la Cámara cobró sueldos en ese poder aún después de muerto, Alperovich salió a respaldar sin medias tintas al rústico Cortalezzi. Otro que echa fuego por el desliz de Amado es su vecino del pago, Juan Antonio Ruiz Olivares. El "Gallego" no se guardó nada en una improvisada reunión legislativa el lunes por la mañana, en la casa de Alperovich.

Entreabierta

El alperovichismo comenzó el año más tranquilo que 2012, pero con una encrucijada por delante. De cómo resulte este primer semestre de 2013 puede estar la llave para abrir la reforma constitucional y la reelección indefinida.

Pero, también, estos primeros meses pueden dejar entreabierta la puerta de atrás. Tal como le pasó al tren "Apolo".