Está convencida de que la secuestraron para explotarla sexualmente. Si no, no se explica por qué la tuvieron más de 24 horas cautiva y drogada en la habitación de una casa que no conocía. La víctima accedió a hablar con LA GACETA y contó detalles de lo que pasó entre el lunes y el miércoles de la semana pasada.

Corrían los primeros minutos del 29 de enero cuando la joven de 22 años salió de su casa, en Villa 9 de Julio, para ir a comprar cigarrillos. Cuando caminaba por Justo de la Vega y Juramento, notó que un auto la seguía. Según recuerda, era un Volkswagen Gol, gris claro y con los vidrios polarizados. "Se me acercó uno de los tipos, me tapó los ojos y la boca y me subió al auto", relató.

El hombre la sentó en sus piernas, en el asiento de acompañante, y le vendó los ojos. El conductor, en tanto, le ató las manos con un hilo piolín. "A vos te quería cazar, putita", fue lo primero que le dijeron. Y comenzaron a dar vueltas. "Los dos se reían, yo les pedía que me suelten para irme con mis hijos y me decían que no".

La mujer aseguró que el hombre que la secuestró es un tal "Mario", al que conoce porque vive en la zona pero con quien -según dijo- jamás tuvo ningún tipo de relación. Respecto al conductor, apodado "Peine", señaló que sólo lo conoce de vista y que también viviría en el barrio.

Drogada y sin fuerzas

Los individuos pararon un par de veces para comprar drogas y bebidas, contó la mujer, madre de un nene de dos años y de una beba de ocho meses. "Me dieron de fumar pasta base y un jugo que parece que tenía pastillas, estaba muy amargo y me hacía secar la boca", precisó. Como consecuencia, se adormeció y perdió fuerzas rápidamente. De esa manera, era fácil manejarla. Las únicas armas que utilizaron fueron una pistola y la amenaza de que matarían a sus hijos. "Yo no podía hacer nada más que llorar porque no me podía ni mover", expresó.

Entraron a una casa que ella no pudo ver, pues seguía con los ojos vendados. Primero la sentaron sobre una pila de ladrillos. Después, la tiraron sobre un colchón. "Todo el tiempo estuve así como dopada, no podía hacer nada", agregó la mujer.

Dos noches

El día y las dos noches que estuvo secuestrada, "Mario" abusó todo el tiempo de ella, a diferencia de su compañero que se limitaba a vigilar que no escapara. "La primera noche fue una chica a pedirle plata a Mario. Él le decía 'andá a ver la chiquita, cuidá a los chicos porque vos sabés qué te va a pasar'. La mujer me vio y no dijo nada. Parece que era algo normal para ella", recordó la joven.

Todo el tiempo entraba y salía gente de ese lugar, según contó la víctima. Pero lo más llamativo sucedió la noche del martes. "Mario entró con un hombre grande, como de más de 50 años, y me lo presentó como su tío". Ambos dialogaron en otra habitación y, minutos después, el hombre regresó. Antes de retirarse, Mario le advirtió que debía tener relaciones con él.

"Yo le suplicaba que no me haga nada, lloraba y le hablaba en el oído para que Mario no escuche. Pero él me decía que ya había pagado $ 15 para estar conmigo. Yo le pedía por favor que no", relató la mujer. Y agregó que el hombre estaba borracho y olía a alcohol. Después de mucho suplicar, el individuo se apiadó y terminó yéndose sin tener relaciones sexuales con ella.

"¿No estuviste con él? Ahora menos te vas a ir", le reprochó "Mario" cuando regresó. Tal vez eso le dio valor para arriesgarse y escapar. "Me ofertaba con todos los tipos que iban y el martes a la noche entraron varios hombres", aseguró.

Cerca de las 4, sus captores se ausentaron un momento y la joven aprovechó para huir por atrás de la casa, donde había un descampado. Al advertir su ausencia, "Peine" comenzó a buscarla en el auto. Recorría cada rincón del barrio (la mujer estimó que sería el 11 de Marzo) y no le dejaba espacio para salir. Finalmente, la joven se escondió en un pasillo. Ahí se quedó inmóvil hasta que amaneció. Luego caminó hasta encontrar la comisaría.