Ella no es la misma de hace una década. Antes era una mujer que golpeaba puertas, buscando algún rastro de su hija, pero nadie atendía. Ahora con sólo levantar un teléfono puede hablar con la presidenta, Cristina Fernández, con el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, o con cualquier ministro. Las puertas de la Rosada se abren a su paso si ella así lo requiere. La madre de Marita Verón es consciente de su influencia en el terreno de la política. Antes imploraba por una mano solidaria; ahora, se mueve como una mujer con poder.

Del otro lado, muchos dirigentes políticos pugnan por obtener una foto junto a la madre de Marita Verón. Ella es candidata al Nobel de la Paz y en un año electoral esa imagen podría cotizar muy alto. Es tan fuerte la influencia de esta mujer que llegó a convertirse en un emblema de la lucha contra la trata de personas. El propio gobernador José Alperovich ya dio cuenta del poder que ejerce la titular de la fundación María de los Ángeles. "Haré todo lo que me pida Susana Trimarco, porque siempre la acompañé y lo seguiré haciendo", afirmó en público Alperovich para tratar de calmar las aguas, después de haber quedado descolocado por el fallo judicial que absolvió a los 13 imputados de la causa.

Fuera de los límites de Tucumán, la figura de Susana Trimarco se agiganta y, cada vez, cosecha más adhesiones. En contraposición a esos elogios, Alperovich sigue en el ojo de la tormenta por la decisión judicial que benefició a riojanos y tucumanos. Todavía hay algunas pintadas, en barrio Sur, contra el alperovichismo en las que se lee "Gobierno cómplice". El gobernador tucumano padeció en carne propia la bronca por la absolución de los imputados y está dispuesto a levantar el aplazo. Con ese fin, se interpreta que Alperovich haya rechazado la renuncia presentada por el juez Emilio Herrera Molina.

La decisión del gobernador dejó maniatado a Herrera Molina para enfrentar al tribunal político. La misma suerte correrán los otros dos magistrados Alberto Piedrabuena y Eduardo Romero Lascano. La concreción del Jury de enjuiciamiento le permitirá a Alperovich someter a los jueces a un proceso de desgaste para redimirse del mal trago de diciembre.

Las conductas

Ayer, la comisión de Juicio Político comenzó a mover las fichas para avanzar en esa dirección. El cuerpo está integrado por una abrumadora mayoría alperovichista con 11 oficialistas y un opositor. Entre los legisladores que deberán revisar la conducta de los jueces figura Manuel Fernández. El ex intendente de Bella Vista es el mismo dirigente que, en enero, no quiso revelar cuánto percibe por gastos sociales, ni cómo utiliza ese dinero que recibe del erario público. "Cuando me digan cuánto perciben de sueldo los de LA GACETA voy a contestar cuánto gano yo. No tengo por qué decir cuánto gano a los medios. Yo a LA GACETA no le pregunto cuánto gana el dueño, por ejemplo", había señalado ante la consulta de un periodista. El único opositor que integra la comisión de Juicio Político es Ricardo Bussi, pero el republicano no asistió ayer a la deliberación. Otras piezas también se movieron ayer en el caso Verón. Susana Trimarco presentó la apelación del fallo absolutorio de los 13 imputados. Está decidida a llegar hasta la Corte Suprema de Justicia para revertirlo. Algunos integrantes del máximo tribunal preferirían no tener que intervenir en un caso que parece arrasar con la fuerza de un huracán. Mientras tanto, Susana Trimarco saca rédito a sus influencias políticas. Nada que ver con aquella mujer de hace 10 años atrás.