Estaba de espaldas cuando la camioneta se le vino encima y le partió la cabeza contra el cordón de la vereda. Ni siquiera tuvo tiempo de correr. Mientras el conductor de la Fiat Fiorino huía a toda velocidad, dejándolo abandonado, Rodolfo Rubén Sánchez se desangraba en el pavimento, a la espera de una ambulancia.

El hombre tiene 29 años y trabaja como cartero para la empresa Andreani. Ayer por la mañana, tenía que viajar a Bella Vista para repartir correspondencia. Salió en moto de su casa del barrio Ex Aeropuerto a las 9. Transitó unas pocas cuadras y notó que una de las gomas estaba desinflada, por eso se detuvo en una gomería de calle Berutti al 700, unos 20 metros hacia el este de la avenida Wenceslao Posse, donde ocurrió la tragedia. Darío Chávez, de 23 años, estaba al frente de la gomería cuando llegó Sánchez y le alcanzó la manguera de aire hasta el cordón de la vereda, donde el motociclista detuvo el rodado. "Él estaba agachado cuando apareció la camioneta. En ese momento no pasaba nadie y la camioneta venía bien, pero como media cuadra antes pegó la acelerada, lo chocó y siguió de largo ", describió el mecánico.

El impacto del vehículo hizo volar al cartero. Varias cubiertas que estaban apiladas sobre la vereda frenaron la caída. Sin embargo, Sánchez pegó su cabeza contra el cordón cuneta y rápidamente comenzó a perder sangre. Los transeúntes corrieron para auxiliarlo, mientras Chávez tomaba su moto e intentaba detener a la camioneta.

La persecución se extendió a lo largo de Wenceslao Posse hasta el parque 9 de Julio. "Ahí empezó a pasar los semáforos en rojo y lo perdí de vista", agregó Chávez. De vuelta, el mecánico pasó por la seccional 4ª para avisar lo que había ocurrido. Según dijo, los policías le restaron importancia al accidente "porque el hombre no había muerto".

Hasta anoche, sólo sabían que la camioneta era roja, que en su interior viajaba una sola persona y que no tenía chapa patente.

En coma
Los coloridos uniformes de los trabajadores postales de distintas empresas inundaron ayer la guardia del hospital Padilla, lugar al que fue trasladado Sánchez, preocupados por conocer su estado de salud.

El primero en llegar, sin embargo, fue Fernando Cabrera, amigo y compañero de trabajo de la víctima. "Me llamaron a mí porque él tenía anotado mi número. Necesitaban que venga alguien de la familia porque se estaba por morir y había que operarlo urgente", contó.

La intervención quirúrgica duró casi nueve horas. Cabrera explicó que necesitaban extraerle el coágulo que se había formado en la cabeza. "Ha sido muy grave, el médico dijo que de esta operación se salva uno de cada 100 pacientes".

La tía del cartero, María Fernández, también informó sobre su estado. "Ahora está en terapia intensiva y en coma farmacológico, así lo van a mantener durante 48 horas para ver cómo responde", agregó.

"Que aparezca"
Un sólo tema de conversación mantenía atentos a familiares y compañeros de trabajo de Sánchez: el paradero del conductor de la camioneta y por qué no se detuvo después de arrollarlo.

"Como familia, le pedimos a este hombre que sea un poquito más humano y se haga presente. Queremos que dé la cara, que al menos venga a ver cómo está este chico, que quedó gravísimo. Le pedimos que reflexione y se haga responsable de lo que ha hecho", suplicó la tía del cartero.

De la misma manera se pronunció la madre de la víctima, Norma Fernández. "Queremos saber por qué lo hizo", imploró.

También esperaban novedades en la guardia del hospital la esposa de Sánchez y sus tres hijos de cuatro, ocho y 10 años.

"Es una muy buena persona; un hombre humilde que trabaja para sus hijos", destacó Cabrera, su compañero desde hace casi seis años.

En tanto, la Policía no había conseguido identificar al conductor de la Fiat Fiorino. Desde la seccional 4ª señalaron que esperaban la respuesta del Centro de Monitoreo para conocer si alguna cámara de seguridad había captado a la camioneta durante la persecución.