Expresión de la voluntad que alguien se impone de cumplir algo. Ofrecimiento solemne de cumplir con las obligaciones de un cargo. Son dos acepciones de promesa, una palabra que ha hecho camino al andar, al decir de Antonio Machado, en nuestra historia tucumana, en particular. Sabido es que uno de los principales obstáculos para descongestionar el tránsito automotor en la ciudad es el cinturón férreo que impide el paso en las calles Mendoza, Córdoba, Corrientes, Marcos Paz y Santa Fe, en la intersección con Marco Avellaneda.
Hace pocos días, el gobernador anunció que la Nación le dio vía libre para construir en 2013 túneles en Mendoza y en la Córdoba. Según el parte difundido por el gobierno local, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, dijo que la Nación financiará la construcción de los dos pasos bajo nivel que "redundarán en calidad de vida para todos los tucumanos, porque se eliminarán las esperas en el cruce de vías, se incrementará la integración y se prevendrán accidentes de tránsito". Se estima que el monto de la financiación rondará los $45 millones. Dos ingenieros de la UNT y UTN dijeron que la obra es factible y permitirá descomprimir la circulación este-oeste. Los vecinos no han tomado con mucho entusiasmo el anuncio. "Tengo 60 años; hace 40 que dicen que van a abrir la Córdoba y la Mendoza. ¿Sabe cuántas veces escuché el mismo verso? Dicen todas estas cosas para tapar el hecho de nos aumentaron todos los impuestos", dijo un mecánico, resumiendo el sentir del vecindario respecto de las palabras incumplidas.
Varios fueron los anuncios y promesas que se vienen escuchando desde la década de 1990. En 2004, se habló de la construcción de dos puentes elevados por sobre las vías ferroviarias. En diciembre de 2005, el gobernador declaró que estaba dispuesto a gestionar un crédito de $2 millones para trasladar la estación a Pacará. En abril de 2006 el mandatario dijo que, en realidad, los trenes irían a Cebil Pozo. Siete meses después lanzó la idea de la construcción del "Puerto Madero Tucumano" en el Central Córdoba. En abril de 2007, se reactivó el proyecto que contemplaba dos puentes elevados sobre la playa de maniobras del ferrocarril, para abrir al tránsito en ambas calles.
Sin embargo, en junio de ese año, el Poder Ejecutivo ya se había olvidado de los puentes y anunció la idea de construir túneles por debajo de las vías. En julio de 2007, redobló la apuesta y dijo que no sólo habría túneles, sino también puentes peatonales. Incluso, se arriesgó una fecha para el llamado a licitación.
El parque automotor ha crecido notablemente en la última década. El tránsito es cada vez más caótico e ingresar al centro en las horas pico se convierte en un tormento cotidiano. Varios urbanistas han aconsejado efectuar un estudio integral que contemple medidas, tales como desalentar el ingreso de vehículos particulares al centro, y descentralizar la administración pública, ideas que no han sido contempladas hasta el momento. Sin duda, la apertura los pasos en la Mendoza y en la Córdoba sería un avance importante, pero si no se toman otras medidas conjuntas, posiblemente la solución siga lejana. Sería positivo que esta vez se concretara el anuncio, generar falsas esperanzas lleva al escepticismo y a la frustración. "Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir", solía decir el poeta español Francisco de Quevedo y Villegas.