El 28 de enero de 2012, un patrullero de la seccional 12ª que buscaba a cuatro sospechosos de un robo, se detuvo en la esquina de avenida Francisco de Aguirre y Juan Luis Nougués, en Villa Muñecas. Los policías realizaron disparos con balas de goma. Marcos Fabián Ybarra, como muchos vecinos, se acercaron a ver lo que sucedía. El hombre, que tenía 31 años, recibió un tiro en la cabeza. Murió al día siguiente.

El policía Edgardo Gómez está acusado de ser el autor del disparo. La familia de la víctima, a un año del crimen, espera que la Justicia fije la fecha para el inicio del juicio oral. Ayer lo recordaron con una misa. "Mi hijo no hizo más que poner un pie en la esquina y le dieron. Dispararon, se metieron al auto y se fueron", recordó Dolores Ybarra, madre del muchacho.

La víctima estaba en pareja desde hacía 16 años con Mariela Elizabeth José. Tuvieron cinco hijos. "Hoy están desamparados. Les prometieron trabajo, una pensión o becas a los chicos para que vayan a la escuela. Pero, dos meses después no volvieron más, y no cumplieron", contó Dolores.

Días de conmoción
Luego del crimen, la zona en la que ocurrió estuvo convulsionada durante varios días. Las protestas contra la Policía se repitieron en varias oportunidades, hasta que la detención de los policías involucrados devolvió la calma. Los acusados (son tres) dijeron a la fiscala Adriana Giannoni que sólo utilizaron las escopetas antitumultos, con balas de goma.

"Yo siento desconfianza cuando veo a un policía. Ya no puedo sentirme protegida por ellos, se supone que no están para matar. Sé que no todos los agentes son malos, pero ya no tengo la misma confianza. Soy creyente y eso me ayudó mucho en mi dolor, pero hoy siento odio cada vez que veo un Policía. Quiero que paguen. No porque sean policías tienen derecho a salir a matar", expresó Dolores Ybarra.