NOVELA

CUNA DE GATO

KURT VONNEGUT

(La Bestia Equilátera - Buenos Aires)


"El mundo es un lugar habitado por perversos y estúpidos", dice un personaje de esta novela. La sombría afirmación se sitúa en el marco de criterios transmitidos en varios de los libros de Kurt Vonnegut (Indianápolis, 1922; Nueva York, 2007), según los cuales algo ominoso subyace en este planeta con una fuerza demasiado imparable como para no sospechar que todo va a terminar del peor modo.

Hace años que Vonnegut es considerado un escritor de culto, sobre todo entre grupos underground, fascinados por su irrevocable rebeldía y su crítica feroz a aspectos muy característicos de la sociedad norteamericana. Cuna de gato (nombre del antiguo juego infantil consistente en pasarse hilos cada vez más entramados y, por ello, también forma de designar algo de creciente complejidad) sintetiza de gran modo el pensamiento de Vonnegut, con sus ingredientes más característicos: mordacidad, transgresiones, humor negro y un nihilismo capaz de espantar hasta al más descreído.

El joven periodista Jonas se ha propuesto escribir un libro titulado El día del fin del mundo, partiendo de la investigación sobre lo que hacía cierta gente cuando el 6 de agosto de 1945 fueron literalmente borradas del mapa en Hiroshima; y luego, el 9, en Nagasaki.

Comienza por hacer contacto con los tres hijos del científico Felix Hoenikker, que aparece en el relato como uno de los creadores de la bomba atómica, culminación del famoso Proyecto Manhattan.

Son Frank, niño prodigio y después torturador de insectos e inventor de algo peor que la bomba hecha por su padre, el hielo 9, capaz de hacer sólido todo lo que es líquido (la mayor parte de la Tierra y del cuerpo humano); Newt, un enano dedicado a la pintura de cuadros, y Angela, una giganta desdichada.

El escenario es Bolívar, capital de la República de San Lorenzo, un islote caribeño protegido por EE.UU. y gobernado por "Papá" Monzano y su segundo, Frank Hoenniker, elevado al máximo rango militar. Se hicieron con el poder al desplazar al anterior mandamás, Bokonon Johnson, ex levantador de pesas e instaurador de una estrafalaria religión que se expresa mediante principios en ritmo de calipso, contenidos en un libro escrito por Bokonon, que se abre con una extraña advertencia: "Nada de lo que dice este libro es verdad".

Las secuencias son verdaderamente desopilantes y se suceden sin pausa, hasta el apocalíptico final, en el que la gente no se volatiliza, como sucedió en Hiroshima, sino que se petrifica. Difícil definir qué es peor.

© LA GACETA
WILLY G. BOULLON