El olor es intenso y lo obliga a fruncir el ceño, porque le hace arder los orificios nasales. Bruno Sánchez, conserje de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), camina con un gesto de asco hasta la esquina de Rivadavia y España, pero se sorprende: advierte que, a pesar de que el hedor aún flota en el aire, ya no hay basura en el lugar en el que antes solía levantarse una torre de desperdicios. No es´tan desde que la Policía vigila la zona.

Los agentes llegaron a cuatro puntos de la ciudad por pedido de la Municipalidad. El objetivo fue reforzar los operativos de limpieza en los basurales más difíciles de combatir. El subsecretario de Obras Públicas del municipio, Atilio Belloni, explicó que la Policía ya está custodiando Marco Avellaneda y Santa Fe, Rivadavia y España, Lucio V. Mansilla y México, y Castro Barros al 900. "Las limpiezas van a continuar de manera intensiva. Hemos reforzado a la Dirección de Higiene Urbana con camiones de otras direcciones hasta que lleguen los cuatro vehículos nuevos y la pala cargadora que se adquirieron para esa repartición", aseguró.

El funcionario agregó que, a partir del lunes, comenzarán a levantar los basurales clandestinos que hay en Campo Norte.

Los controles policiales tampoco parecen ser la solución a la costumbre infame de ensuciar. Los carreros continúan merodeando los lugares en los que acostumbraban a dejar los residuos a pesar de la presencia de los agentes. "Tenemos ordenes de secuestrarles el carro y el animal. Ya he corrido a varios y algunos me han insultado. Lamentablemente, están mal acostumbrados", contó el agente policial Luis Gómez, que vigila las inmediaciones de la UTN.

En Castro Barros al 900, la consigna policial tampoco ha impedido que los carreros se acercaran al pasaje con la intención de ensuciar. "Hoy (por ayer) se necesitaron tres camiones para dejar la cuadra limpia. Igual, los carreros vuelven y me amenazan con cortarme los dedos cuando les digo que no tiren basura", confesó indignado Luis Alberto Ferreyra, que custodia la zona durante la mañana. Elvira Gerez, vecina del barrio, cree que esta situación no tiene solución. "A pesar de que los camiones de limpieza recogen la mugre, la calle vuelve a llenarse de porquerías en cuestión de horas. A veces, el camino se vuelve intransitable para los autos y hay que dar la vuelta a la manzana", manifestó la mujer que no podía disimular la bronca.

Los empleados municipales que ayer al mediodía levantaban la roña que se había acumulado en Marco Avellaneda y Santa Fe también expresaron su descontento. "Todos los días es lo mismo. Tiran de todo en la calle, de punta a punta. El otro día corrimos a un par de personas que tiraban basura en la vereda. Uno de ellos sacó un revolver y nos amenazó. Nos subimos al camión y nos fuimos", dijo Mario Medina, que sostenía una escoba.

En México y Lucio V. Mansilla, las carros aún frecuentan la zona en la que se había formado el basural. "Yo no tiro nada, sólo vengo con mi cuñado y con mi hijo a buscar latas y botellas de plástico", aseguró Luis Fernando, de 33 años, quien manejaba un carro cerca de esa esquina.

Tras hablar con LA GACETA, se fue del lugar.