Unos 70.000 bomberos australianos luchan ayer contra centenares de focos de incendio, en medio de una ola de calor (con temperaturas superiores a los 45 grados) e intensos vientos que dificultan el trabajo, en el sudeste del país. El fuego sin control arrasa todo lo que está a su paso en amplias zonas y provocó cuantiosos daños económicos y una decena de desaparecidos, pero no hay víctimas mortales confirmadas. Las autoridades sospechan que algunos de los frentes de incendio fueron provocados. (Reuters)
El fuego avanza en Australia en forma arrasadora
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