La CAME estimó que hubo pérdidas millonarias
23 Dic 2012
BUENOS AIRES.- El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, reclamó más amistad social, ante los saqueos -que se registran desde el jueves, en distintos puntos del país- y ante los enfrentamientos entre ciudadanos argentinos. A la vez, advirtió sobre situaciones que atentan contra la paz y que se interpretan como signos de fragilidad social, cultural y política. "Más allá de las justas diferencias, los argentinos debemos encontrarnos en el marco de pertenencia de una madura amistad social y como miembros de una misma comunidad, superando la pequeñez de enfrentamientos que descalifican y no construyen", manifestó el religioso.
En su mensaje de Navidad que se difundió ayer, Arancedo remarcó, además, que resulta necesario generar contextos de encuentro, de respeto y de diálogo: "que nos permitan dar respuesta a los verdaderos problemas que hacen al desarrollo integral del hombre".
El prelado santafesino expresó su preocupación por la inseguridad y por el irrespeto por la vida que, a criterio del titular de la Conferencia Episcopal Argentina, es un trágico camino hacia la muerte.
Asimismo, condenó el negocio de las drogas y de la trata de personas -que calificó como "sucio"-. Sostuvo que constituyen una afrenta a la dignidad tanto del hombre como de la mujer. "Existe, en ello, un silencio cínico y la complicidad de una falsa concepción de la libertad que desconoce su relación con los valores y su referencia al bien común", criticó.
La realidad de los jóvenes
El arzobispo alertó, también, sobre situaciones que comprometen la paz y la equidad social. En especial, por la realidad de cientos de miles de jóvenes que no estudian ni trabajan. "No alcanza con conocer las estadísticas si ellas no movilizan a tomar decisiones superadoras", subrayó monseñor Arancedo. En otro punto de su mensaje, consideró: "Navidad es el comienzo de una vida abierta a la esperanza; una esperanza que no es una utopía irrealizable, sino una certeza que da sentido a la vida del hombre".
Finalmente, el sacerdote pidió a Dios: "al acercarnos al pesebre nos sintamos destinatarios de tu amor y protagonistas de tu mensaje para juntos construir una patria de hermanos".
Días atrás, Arancedo encabezó la reunión de la cúpula de la Iglesia Católica argentina con la presidenta, Cristina Fernández. En el mitin, le pidieron que se evite que se profundicen las divisiones y el clima de confrontación que, según los religiosos, se vive en el país. Aquella audiencia fue concedida por la Casa Rosada luego de que se hubiera difundido del documento en el que los obispos advertían sobre el riesgo de que el país se divida en bandos irreconciliables. Arancedo le recordó entonces a Cristina: "cuando hay droga es muchísimo más difícil salir de la pobreza". (DyN)