Bien temprano, como todas las mañanas, Álvaro Gustavo Rivadeneira salió de su casa en su motocicleta para ir a trabajar. En el camino la tragedia puso fin a su vida. Un árbol cayó y golpeó con tanta fuerza al hombre de 40 años, que murió en el acto.

El trágico accidente ocurrió a las 6.30 en avenida Sarmiento al 400, frente a la sede penal de tribunales. Rivadeneira circulaba por la acera norte, en sentido este-oeste.

Conducía una motocicleta Yamaha ZTX 125 y llevaba puesto el casco protector. Uno de los lapachos que están ubicados en la platabanda de la avenida cedió y golpeó en la cabeza del motociclista. El casco, comentaron fuentes policiales, se quebró por el impacto.

Amigos y compañeros
Rivadeneira trabajaba en la empresa "9 de Julio" que efectúa la recolección de residuos en San Miguel de Tucumán. Apenas se enteraron de la noticia sus compañeros se dirigieron hasta el lugar para acompañar a los familiares y amigos, que no podían creer lo que había sucedido. El tráfico estuvo cortado durante varias horas.

Algunos testigos del accidente le contaron a la Policía que a esa hora lloviznaba, pero no había fuertes vientos. Personal de Criminalística y de Medicina Legal realizó las pericias y luego comenzaron a trabajar empleados de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad, para cortar las ramas y despejar ese tramo de la avenida para que el tránsito vuelva a circular.

La fiscala de Instrucción de la VI° Nominación Adriana Reinoso Cuello, que interviene en la causa, dispuso que se realicen rápidamente todas las medidas para que la familia de Rivadeneira pueda despedirlo.

Los lapachos que se extienden a lo largo de la platabanda de la avenida Sarmiento fueron plantados en la década del '70, comentó Rosina Campo, presidenta de la asociación civil "Amigos del Árbol". "Creo que fueron plantados en 1975. En esa época la platabanda de la avenida era mucho más ancha. Con el tiempo la fueron reduciendo", dijo Campo.

Sin precisar sobre el caso particular del árbol que mató a Rivadeneira, Campo advirtió que los árboles sufren la acción del hombre, que los poda mal, les sacan raíces o cortezas, y en la avenida los camiones y colectivos los golpean.

"Nosotros hacemos recorridos, pero la ciudad es muy grande. Si ven una rama o un árbol caído, tienen que avisar a Espacios Verdes, o inclusive a LA GACETA, porque también nos guiamos de ahí", dijo la mujer.

También pidió que, al utilizar bordeadoras, no saquen las cortezas de los árboles. "Pierden estabilidad. Lo mismo pasa cuando para hacer instalaciones cortan las raíces principales, que hacen el anclaje. Después se caen y culpan al viento", agregó.