Camino a Pocito, departamento ubicado a 17 kilómetros al sur de la capital, aparece una de las novedades que engalanan el presente de la provincia cuyana: el Estadio San Juan del Bicentenario, mole habilitada para partidos internacionales con capacidad para 25.000 espectadores. La obra, que el Gobierno de José Luis Gioja concluyó justo para la Copa América 2011, puso a la jurisdicción en un pie de igualdad con la vecina Mendoza, cuyo Estadio Malvinas Argentinas monopolizaba la organización de grandes cotejos deportivos y espectáculos desde el Mundial 1978.

El recinto también dio un espaldarazo al desarrollo económico de Pocito, territorio político de Sergio Uñac, que es ex intendente del departamento, vicegobernador de la provincia y delfín de Gioja. Propulsada por programas de diferimiento impositivo, la localidad tradicionalmente agrícola se volcó a la olivocultura, actividad que coexiste con campos de vid, ajo, cebolla y tomate. Pocito se jacta de tener una champañera, tres bodegas y una decena de aceiteras: entre ellas, Olimatt. Ese establecimiento es explotado por Alsusasi SRL, empresa de la familia de Sandra Mariela Mattar Sabio. La esposa de Juan Manzur, ministro de Salud de la Nación y vicegobernador de Tucumán (con licencia), asentó que posee el 12,5% de esta sociedad conducida por su padre, Alberto Mattar, en la que también intervendrían sus hermanos Alberto (h), Alejandro, Susana y Silvina.

Mattar Sabio anotó $ 400 en el casillero destinado a la valuación de su participación societaria en las declaraciones juradas o ddjj 2009 (anual), 2010 y 2011, que confeccionó en su calidad de cónyuge del ministro para la Oficina Anticorrupción (OA) del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación. En la relación que presentó en el segundo semestre de 2009, cuando Manzur asumió como funcionario nacional, la mujer había asignado a ese mismo porcentaje un valor de $ 60.932. En 2003, habría consignado que su parte en Alsusasi SRL valía $ 750.000. No hay rastros de otros dividendos más allá de los $ 2.000 mensuales que esta habría recibido de la sociedad en la época en la que el médico se unió al gabinete de José Alperovich (con la prioridad de sofocar el brote de desnutrición infantil que estigmatizaba a Tucumán desde la crisis de 2001). Las ddjj mencionadas forman parte de la pesquisa judicial a cargo de Daniel Bejas, juez federal N°1, que investiga si Manzur incurrió en enriquecimiento ilícito a partir de una denuncia presentada en 2010.

Olimatt está rodeada de olivares prolijos y frondosos. Quizá algunos de ellos pertenezcan al vicegobernador, que declaró tener 55 hectáreas en Pocito, o a su consorte, que dice ser dueña de 22. En este último caso, las tierras aparecen en la ddjj 2009 con una valuación fiscal de $ 20.000 e igual valor de adquisición. Mientras en las ddjj 2010 y 2011 el segundo valor permanece invariable, el primero baja a $ 3.800. También hay diferencias significativas entre las valuaciones fiscales de los terrenos pocitanos consignadas por los esposos. Por ejemplo, Manzur apuntó una valuación de $ 103.591 para las 24 hectáreas que adquirió en enero de 2009, suma que quintuplica a la declarada por Mattar Sabio respecto de su finca.

Una hectárea en la mejor zona para olivos puede llegar a valer $ 150.000, según un agente inmobiliario de la capital que se promociona como especialista en Pocito y, al enterarse de que la consulta proviene de Tucumán, añade sonriendo que es amigo de Manzur y que hizo las veces de intermediario en algunos de sus negocios. También considera que es posible comprar hectáreas por $ 90.000 y hasta $ 50.000, pero no menos que eso. La inversión en campos apenas genera utilidades para el matrimonio Manzur Mattar. De acuerdo con las ddjj, el ministro sólo declaró ingresos anuales en concepto de alquiler en 2009 ($ 9.000) y 2010 ($ 3.000), siempre respecto de las tierras situadas sobre la calle 8 de Pocito, identificación que resulta irrelevante porque, en el detalle patrimonial, las fincas aparecen individualizadas por su superficie (por ejemplo, 26 y 29 hectáreas en la ddjj 2010 de Manzur) y no por el domicilio. Mattar Sabio, en cambio, nunca consignó ingresos por locación o explotación de las tierras.

El aceite y la fábrica

"¿Sabe dónde queda lo de Juan Manzur?". La pregunta formulada a un empleado de Olimatt (y dirigida a ubicar campos) recibe una respuesta inesperada: "eso ya es el departamento Rawson, que está pegado a Pocito. La aceitera de él se llama Mercoplas, y queda en el boulevard Sarmiento entre Vidar y San Miguel".

La dirección es correcta. La fábrica protegida por portones y sin cartel con nombre a la vista (igual que Olimatt) comparte vecindario con un Plan Federal de Viviendas, un lote yermo lleno de basura y una plantación de cebolla. El establecimiento está rodeado de olivares vistosos; a lo lejos se adivinan los equipos de riego por goteo.

"Sí, aquí es Mercoplas", gruñe un joven que justo sale de la fábrica. La gente que circula del lado de adentro del alambrado se rehúsa a precisar el nombre del propietario de la aceitera. Afuera, algunos vecinos afirman que esta pertenece al ministro; otros dicen que es de su suegro, Alberto Mattar, y uno hace la siguiente distinción: la fábrica fue comprada por el funcionario público, pero la gestión está a cargo del padre de su esposa, que es el que conoce el negocio.

En Google, la denominación "Mercoplas SA" remite al nombre de fantasía "San Juan de Ullúm" (www.sanjuandeullum.com.ar). En este sitio consta que la sociedad explota una finca en Rawson con quince hectáreas de olivos, y una planta modelo con tecnología española y capacidad para producir 500.000 litros de aceite por año.

El portal define la actividad de Mercoplas SA en estos términos: "comercializamos nuestros productos con la marca 'San Juan de Ullúm'. Además de aceite de oliva extra virgen, elaboramos pastas de aceitunas, aceitunas verdes y negras en salmuera, y aceto balsámico. Todos ellos gozan de la más alta calidad del mercado y se distribuyen únicamente en vinerías, fiambrerías finas y casas de delicatessen". En el número de teléfono publicado en internet (correspondiente a la sede administrativa de Buenos Aires) atiende una operadora que informa que Mercoplas SA se llama Grupo Bayo desde hace tres meses y que no tiene autorización para confirmar si la empresa está o no relacionada con Juan Manzur.

De cualquier modo, ni Mercoplas SA ni ninguna otra aceitera consta en las ddjj del vicegobernador tucumano, que, a diferencia de su cónyuge, nunca declaró tener participación en sociedades comerciales (sólo dijo poseer bienes muebles registrables; inmuebles; depósitos y dinero en efectivo; deudas y acreencias, e ingresos por sus cargos públicos, ventas de propiedades y alquileres).

El indicador y el hospital

La plaza Libertad, centro de la vida pocitana, es famosa por la réplica de la estatua neoyorquina que llegó allí por error en 1931 (había sido remitida a Pocito de San Juan de Puerto Rico) y allí se quedó. En el otro extremo del paseo, una glorieta porta esta leyenda: "Pocito, pueblo que ama su tierra".

En la villa todo el mundo pregunta si es cierto que la instalación de una cementera de Loma Negra (en construcción) destruirá la salubridad ambiental del lugar. Esa preocupación aparece con recurrencia en las conversaciones con los pocitanos de a pie, que con distinto nivel de profundidad afirman saber que Manzur tiene fincas alrededor de Olimatt y en la vecina Rawson. Más de uno compara la faceta empresarial del médico tucumano con la de su mentor, el ex ministro nacional Ginés González García -actual embajador argentino en Chile-, que también sería propietario de campos en San Juan. Pero en el Federico Cantoni, un atestado hospital de 16 camas y aspecto deprimente, no recuerdan cuándo fue la última vez que Manzur pasó por la institución. Un dirigente de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad manifiesta con vehemencia que nunca vio al funcionario por ahí y aprovecha para comentar que el centro médico quedó chico como consecuencia de los barrios populares que el Gobierno edificó en el departamento.

El funcionario tucumano y nacional sí visita con frecuencia las obras del nuevo hospital de Pocito, que el Estado está levantando sobre la avenida Intendente Joaquín Uñac. Medios locales y partes de prensa oficiales informan que en febrero hubo una supervisión de trabajos en la que coincidieron el titular de la cartera nacional; su par sanjuanino, Oscar Balverdi, y el vicegobernador Uñac. El 25 de noviembre pasado, El Diario de Cuyo adelantó que el establecimiento será inaugurado a mediados de este mes y que Manzur "cortará la cinta roja".

"Gioja y el ministro de la presidenta Cristina Kirchner conviven armónicamente en San Juan", dice un ex periodista local que opina refugiado en el anonimato. Y recuerda que en un acto político, el gobernador presentó al suegro de Manzur y, en tono de broma, habría dicho que el médico tucumano era cada vez más sanjuanino.

Por asuntos laborales y familiares (o para atender ambos), el funcionario público aterriza a menudo a la provincia de fray Justo Santa María de Oro, casi siempre con una ambulancia o equipamiento médico bajo el brazo. Entre 2003 y 2011, el patrimonio de Manzur y Mattar Sabio se expandió por la capital mediante la compra de un lote sobre la calle 9 de Julio, a metros de un terreno adquirido en la década de 1990 y de la vivienda de los suegros del ministro (estos dos inmuebles habrían salido de la masa de bienes antes de julio de 2009); una casona antigua (rara superviviente del terremoto de 1944) y un local comercial de 1.435 metros cuadrados, además de las 77 hectáreas en el departamento Pocito (para más detalles, ver la primera parte de esta producción, publicada ayer).

"Es maravilloso venir a San Juan, porque, cada vez que uno llega aquí, la encuentra distinta y mejor", dijo el médico de 43 años en julio de 2010, según El Diario de Cuyo. En dicha ocasión, destacó que esa jurisdicción era la que había aplicado con mayor éxito el plan de vacunación contra la gripe A. Un mes después, Manzur hizo el siguiente anuncio: "San Juan tiene, en el presente, la mortalidad infantil más baja de su historia sanitaria y es la primera vez que ésta está por debajo de la media nacional. Cuando asumió, Gioja encontró una de las tasas más altas del país, con 20 fallecidos por cada 1.000 niños nacidos vivos: ese indicador se redujo casi a la mitad".

Si el mejor San Juan es el de las estadísticas negativas que aparentemente retroceden, y el de obras públicas y negocios privados que prosperan como si fuesen acequias, el peor es el del asentamiento mísero sobre las vías del tren que alguna vez circuló por Pocito. Ranchos endebles y casas precarias de barro miran pasar a hombres, mujeres y chicos acostumbrados a que el viento, el potente viento de ese pago, los entierre mientras caminan. Pobreza y residuos se amontonan en los márgenes de parcelas esmeradamente cultivadas, bodegas y aceiteras. Un alambre de púa separa lo mejor de lo peor de San Juan. Y viceversa.