Entre los múltiples problemas que Raúl Alfonsín heredó del proceso militar, sobresale el de la imagen externa de la Argentina. teñida de belicismo.

Las hipótesis tradicionales de conflicto quedaron invalidadas al avanzar en la integración económica con Brasil y la solución pacífica de los pleitos limítrofes con Chile. Con estos trazos gruesos, Marcos Novaro (Historia de la Argentina 1955-2010, Siglo XXI, Buenos Aires, 2010) define el rumbo seguido por Alfonsín en el ámbito de la política regional.

Por el recurso institucional que usó el presidente radical para desbloquear el diferendo con Chile, el plebiscito por el Beagle pasó a la historia con perfiles propios. En efecto, involucró a la población en la decisión política y generó realineamientos en el PJ.

La máxima tensión

El intrincado desarrollo del centenario proceso se describe en esta entrega. La indefinición en torno de la espinosa cuestión austral data de 1881 y las sucesivas negociaciones diplomáticas no la zanjaron.

La tensión escaló a su punto mayor en 1978, cuando la dictadura de Rafael Videla rechazó el laudo arbitral de la Corte Internacional de La Haya, que favorecía a la dictadura de Augusto Pinochet. Los prepatativos bélicos, que incluyeron ejercicios de oscurecimiento en esta capital y distintas ciudades, se aceleraron. Frente a ello, Juan Pablo II decidió mediar en la Navidad de 1978.

Los diplomáticos argentinos pudieron enterarse entonces que los Estados Unidos condenarían a la Argentina si recurría a la fuerza (Floria y García Belsunce, Historia de los Argentinos, Larousse, Buenos Aires, 2004). La acción papal frenó los ánimos bélicos, pero la cuestión austral quedó sin resolverse. En octubre de 1984, Alfonsín reflotó las tratativas con una propuesta que daba previsibilidad a los límites con Chile y mejoraba la posición argentina. Ambos países firmaron un tratado de amistad austral, que Alfonsín sometió a consulta en noviembre.

La tripolaridad

El ciudadano, en principio, debía optar entre el Sí y el No, según el plan alfonsinista, pero emergió la idea de la abstención, como otra salida opositora.

Acción antioficialista

Eduardo Posse Cuezzo, titular del PJ, rompió tempranamente el fuego en Tucumán contra el gobierno radical y llamó a no concurrir a las urnas. No queremos que esta consulta írrita sirva como precedente para discutir el aborto o el divorcio, aseguró el 31 de octubre. Roberto Levingston, ex presidente de facto de la autodenominada Revolución Argentina, predicaba que el tratado no contempló en lo más mínimo los derechos vitales sobre el Atlántico Sur. El centrista José Manuel Avellaneda agregó argumentos a la postura abstencionista, al afirmar que la consulta implicaba una coacción a los representantes del pueblo.

En Chile, a todo esto, se rescató del archivo un reportaje al presidente Perón, que publicó la revista Zig Zag y que conmovió al mundo justicialista. En 1948, había declarado que la disputa por el Beagle era por un par de peñascos sin importancia.

La justificación radical

Dos mujeres motorizaron la contraofensiva radical. Elva Roulet, vicegobernadora de Buenos Aires, alegó que la abstención no tenía argumentos sólidos y que se quería conocer la opinión de las generaciones futuras.

La secretaria de Relaciones Exteriores de la Nación, Elsa Kelly, explicó que el laudo de 1977 desechó el principio biocéanico, que el acuerdo de Alfonsín revierte. Se adopta el principio biocéanico que resuelve el problema. De ese modo, la Argentina accedía también a las aguas del Océano Pacífico.

Las posturas

Por radio y televisión, Fernando Riera se jugó por la abstención, mientras que su par riojano Carlos Menem y el intendente Eduardo Duhalde aconsejaban el Sí. Según Riera, por el tratado no se garantiza la limpia historia de la soberanía nacional, y recordó la conducta de Hipólito Yrigoyen.

Apostaron por el Sí la UCR, la DC, Vanguardia Federal, el MID, los intransigentes, el comunismo, los socialistas populares, los socialistas democráticos, el humanismo y el Partido Federal. Por el No, opinaron el nacionalismo y la Defensa Provincial. Recomendaban la abstención el PJ, la Ucede, el FIP, el MAS y el Partido Obrero. El Sí obtuvo 294.845 votos y el No 58.984 en Tucumán.

Hemos triunfado frente a la antidemocracia. El tratado de paz y amistad es una contribución a la unidad de los pueblos de América, planteó Félix Mothe (UCR).