GAZA/TEL AVIV.- El máximo líder de la milicia islamita Hamas, Jaled Meshal, llegó ayer a la Franja de Gaza, en la primera visita que realiza a los territorios palestinos tras pasar 45 años de exilio. Entre lágrimas, el político fue recibido con honores de jefe de Estado y prometió a su pueblo la "liberación de Jerusalén y de Cisjordania".
Cuando Meshal cruzó el paso fronterizo de Al Rafah desde Egipto, se arrodilló para besar el suelo y "agradecer a Alá" su regreso a la tierra que abandonó en 1967. El viaje es en conmemoración del 25 aniversario de la fundación de Hamas y como celebración por la "victoria" en el reciente enfrentamiento con Israel, donde hubo cruces de cohetes y bombas que mató a 177 palestinos y a 6 israelíes. Los festejos serán hoy, con una multitudinaria concentración.
"Visitar Gaza es el tercer nacimiento en mi vida: el primer fue cuando nací; el segundo, después de que el enemigo (por Israel) intentase asesinarme en 1997; y el tercero es ahora. Espero que mi cuarto nacimiento sea cuando liberemos toda Palestina", afirmó.
El referente calificó a la población de Gaza como "un pueblo de resistencia, heroísmo y orgullo", mientras lo rodeaban militantes con armas ligeras y pesadas, enmascarados y con uniformes militares verdes.
El alto el fuego acordado entre Hamas e Israel, con mediación egipcia, le aseguró poder entrar en el territorio sin temor a ser detenido o asesinado. Desde su partida de Palestina, Meshal (tenía 11 años cuando huyó con sus padres) vivió inicialmente en Siria y ahora lo hace en Qatar. Es la primera vez que está en Gaza, donde reside 1,7 millones de palestinos. En los últimos tiempos, abogó por un pacto entre Hamas y Al Fatah, liderado por el presidente, Mahmud Abás.
En paralelo, miles de israelíes se manifestaron ayer en Tel Aviv para pedir que se respeten los derechos fundamentales tanto en Israel como en los territorios palestinos ocupados, convocados por unas 130 organizaciones. "Esta es una muestra de unidad; el Gobierno debe dar prioridad a los derechos humanos", aseveró Jesica Montol, de la ONG israelí Betselem. (Télam-DPA)