En lugar del último mes del apático 2012, diciembre se convirtió en el primer mes del electoral 2013. Donde debía haber balances y reflexiones, lo que hay son proyecciones, ensayos y ansiedad. Y las cosquillas atacan no sólo al oficialismo, sino también a buena parte de la oposición.
Paradójicamente, el año de mayor tensión entre el gobernador, José Alperovich, y el intendente Domingo Amaya, los encuentra al final atravesando por una suerte de luna de miel. Como por arte de magia, el partido gobernante desactivó en un santiamén todas las internas que lo tuvieron a maltraer en los últimos meses. Alperovich llegó a desafiar a Amaya a que abandone el Pacto Social -léase, que lo enfrente- y lo desautorizó cuando el intendente quiso titularizar docentes. El amayismo, nunca Amaya, lo expuso como un retaceador compulsivo de fondos municipales y lo volvió a vincular con el bussismo. Pero después de eso, en el mes 12 se endulzan los oídos; o se mienten, como prefiere resumir un encumbrado alperovichista. Hasta el francotirador Germán Alfaro pisó la Casa de Gobierno luego de casi un año.
Lo propio hizo con la Legislatura el hombre que hace lo que quiere, cuando quiere y porque quiere las cosas en esta provincia. Alperovich congeló la interna que hervía en la Cámara y le hizo un mimo al díscolo Gerónimo Vargas Aignasse, el legislador que protagonizó roces con sus pares y con funcionarios del PE. El bloque del PJ, admitido por varios de sus integrantes, estuvo al borde de colapsar. Dentro de la bancada la guerrilla enfrenta a dos subbloques: el de Guillermo Gassenbauer, Marcelo Caponio, Carolina Vargas Aignasse y Regino Racedo, entre otros; y el de los todoterreno, que lideran Roque Álvarez, José Teri y José "Gallito" Gutiérrez.
¿Por qué, después de tanta beligerancia, hay un impasse? Porque 2013 será determinante. Alperovich siente que recuperó parte del diálogo cortado con el cristinismo y pretende aprovecharlo. Para eso deberá responderle con tres de las cuatro bancas de diputados que se pondrán en juego en octubre. El problema es que no tiene candidatos y, sin el señuelo de la reforma constitucional, no habrá muchos dirigentes dispuestos a sacrificarse por el puñado de elegidos. La Cámpora le da ruedo a Gastón Robles, el funcionario de la Anses, y le manda a decir al gobernador que utilizará sus influencias para que la Casa Rosada no llame otra vez por Stella Maris Córdoba. Pero, en sus reuniones con los "compa", los jóvenes cristinistas ya hablan de que en 2015 se animarán a solicitarle a Cristina el vicegobernador de Alperovich. Un réquiem del experimento Gabriel Mariotto-Daniel Scioli.
El espíritu navideño de confraternidad se pondrá a prueba en el radicalismo. Mañana, José Cano reunirá a todos los referentes en Horco Molle, dispersos por los celos y las actitudes individualistas; principalmente, de sus cuatro legisladores. La principal fuerza opositora en la provincia aún se desangra por la interna infinita y busca postulantes. Sólo Juan Casañas se lanzó a la calle con el "apoyo" del canismo. Consciente de la necesidad de buscar aliados, en los últimos días el agrodiputado intentó un acercamiento con el espacio de Federico Romano Norri.
La UCR también enfrenta el dilema de sostener el poder -y sus réditos- en la UNT; el revuelo por la versión de una re-reelección para el rector Juan Cerisola no es más que una muestra de la preocupación por la falta de candidatos a la sucesión. No porque hasta 2014 no pueda surgir entre los decanos una figura capaz de conducir técnicamente la Universidad, sino porque aún no perciben ninguno que les garantice la continuidad del tándem político UNT-UCR.