Hay una regla inquebrantable en Atlético. Pocos la conocen, y los de afuera casi no le dan importancia. Hay un ritual convertido en ley por "RR". Nadie puede irse del último entrenamiento de la semana hasta tanto la lista de concentrados no esté pegada en una de las paredes del vestuario. Es obligación por parte de todos los jugadores esperarla. Sufrirla y disfrutarla. El trámite lleva un mensaje de esperanza a los relegados. "Nadie puede darse por vencido ni aún vencido". La fe mueve montañas, así como las buenas actuaciones en las prácticas de cada uno que esté bajo la órbita de Rodríguez. 

Ayer se fue el último acto. Y ayer volvió a saltar la banca. Si hubiera habido una chimenea en el vestuario, seguro, alguien confirmaba que Papá Noel había estado de charla con el DT antes de pegar en la marquesina los nombres de los 18 convocados. Santa, al parecer, tiene un amigo en el grupo. Y ese amigo se llama David Valdez, un volante central de 19 años que logró lo que a otros puede llevarle días, meses o incluso años: en apenas dos días de entrenamiento, el chiquilín del plantel liguista se ganó uno de los boletos con destino a Buenos Aires. "Me agarró por sorpresa", se sincera con LG Deportiva David, quien se autoreconoce como un medio con despliegue del estilo Barrado, aunque también lleva algo de Ballini en su ADN. "Así dice que soy el profesor Roberto Ramírez", comenta el juvenil desde su casa.

Los nervios, hoy, son su peor pecado. "Espero que pase esto rápido", dice sobre la juntada de hoy en el hotel, a las 7.30, la espera que conlleva subir al avión y luego viajar mañana hasta Isidro Casanova, donde Valdez sí encenderá el modo guerrero. "En un rato me voy a buscar las cosas al club, la ropa de viaje. Mientras tanto, lustré los botines y tengo listas las calzas y las canilleras, je", se ríe el hijo menor (de cinco hermanos) de Víctor y Juana, una gran compinche del Benjamín de la familia. "Un compañero me arruinó en cierta forma la sorpresa, je. Se adelantó y llamó a mi casa para felicitarme. Mi mamá lo atendió. Ella no me dijo nada, y espero que llegue y le cuente yo a ella y a mi papá". Bien por Juana, mal el amigo.

Otra de las reglas de la casa es el baustimo. Chico que debuta o viaja, pasa por el coiffeur. "Háganle algo raro, cosa que la tele lo enfoque", pidió Deivis Barone, según cuenta David. "Sí, después, el 'Pulga', Méndez y Galíndez también me apuraron y me dijeron que me prepare, ja", regala más información el chico que saltó etapas y que mañana puede darse el gusto por que el muchos todavía sueñan aferrado a la almohada: jugar en la primera de Atlético.