Horas antes del partido, el ambiente en el lobby del hotel que alojó a Independiente Rivadavia estaba revolucionado pero no por Martín Gómez. Un congreso de enfermería llegaba al fin de su jornada y decenas de sus asistentes se habían quedado charlando y curioseando para ver a qué equipo pertenecía la delegación que se alistaba para partir a la cancha. Cuando se enteraron, varios de ellos (hinchas de San Martín) lanzaron palabras de aliento al enterarse de que enfrentarían a Atlético. Ninguno sabía lo que había escrito Gómez pasado el mediodía en Twitter.

"Despertando con calor. No me gusta Tucumán. Sería buena idea q los ingleses se queden con Tucumán y nos devuelvan las Malvinas". Quizás alerta de lo que había generado (o quizás no), se bajó del ascensor junto a su compañero Yudelín Aveska y ya tenía unos auriculares puestos. LG Deportiva quiso saber si ratificaba o rectificaba su tuit pero el delantero que ayer fue suplente sólo paró la música para decir: "después del partido hablamos". Ya en el partido, una ola de silbidos lo acompañó hasta el banco y cuando salió a la cancha.

Esas represalias de las que recibió en Twitter durante el día pero que no contestó. Apenas si se dio el tiempo para agradecer halagos a algunos hinchas mendocinos. Ya casi antes del partido, tuiteó: "Bueno, se acabaron las palabras. A traerse los tres puntos".

En Mendoza, su provincia de origen, los medios también se hicieron eco del tema y le cayeron con todo según comentaron colegas de medios gráficos así como también confirmaron que era su cuenta oficial.

También opinaron periodistas de Buenos Aires, como Martín  Souto, por la misma vía. "Si es su cuenta oficial, se fue al carajo con lo de Tucumán", tuiteó el porteño.
La respuesta de Gómez llegó en pleno partido. Tal vez presionado por los dirigentes -es la versión que circuló en el Monumental- Gómez envió un twit desde el vestuario disculpándose y asegurando que no era su deseo ofender a los tucumanos. Un poco tarde. Todos se sintieron ofendidos y se lo hicieron saber.