SAO PAULO.- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, está intentando contener los daños de un nuevo escándalo de corrupción que involucra a funcionarios ligados a su mentor y predecesor Luiz Inácio Lula da Silva. El escándalo, apenas dos semanas después de que la Corte Suprema condenó a ex asesores de Lula en el mayor juicio de corrupción de Brasil, podría retrasar las decisiones del Gobierno sobre la modernización de aeropuertos y otros proyectos de infraestructura que la sexta mayor economía del mundo necesita para seguir creciendo. La policía allanó oficinas del Gobierno en Brasilia y Sao Paulo, requisando computadoras y documentos. Seis personas, incluyendo directores de dos agencias estatales, fueron arrestadas por usar sus cargos gubernamentales y contactos para vender a empresarios aprobaciones e informes favorables, entre ellos un ex asistente de Lula, Rose de Noronha, que, según la policía, está en el centro del esquema de tráfico de influencias. Rousseff despidió a Noronha y a otros funcionarios bajo investigación. Y ordenó revisar todas las decisiones tomadas por los acusados de corrupción. Entre los arrestados está Rubens Carlos Vieira, jefe de infraestructura aeroportuaria de la Agencia Nacional de Aviación. Eso hizo temer que las investigaciones retrasen la concesión de los aeropuertos para el 2014. Reuters)