Pasaron 15 partidos. Tiempo suficiente como para sacar conclusiones y relatar de memoria cualquier equipo de fútbol. Cualquiera menos el de San Martín, que aún está muy lejos de apostar por ese 11 irremplazable en su periplo del Argentino A. En lo que va del torneo jamás repitió la formación. Pero, así como en la vida misma, el "santo" para todo tiene un porqué. La lista de los escollos que no dejan a Carlos Ramacciotti encontrar el equipo ideal es larga. Entonces, vamos por parte.

Un plantel numeroso
Desde que "Rama" llegó al club tuvo en cuenta a los jugadores que arribaron casi al mismo tiempo que él, pero también posó su mirada en las inferiores de La Ciudadela. Un plan a largo plazo, el de apostar por los pibes que puedan dar pelea en el primer equipo, hizo que el DT recolectara en su lista a más de 40 jugadores ¡Una locura! Un grupo, que por multitudinario, es difícil de manejar para cualquiera. El que lo reconoció fue Marcos Ramacciotti, ayudante de campo.

"De esta forma el trabajo se hace más que difícil, es casi el doble del habitual. Pero es lo que se eligió hacer y por suerte tenemos a personas como Enrique Ovejero, profe de las inferiores, que se acopla con nosotros para darnos una mano", explicó, dando a entender que al final todo lo complicado es por una buena causa. Y bueno, sarna con gusto no pica, dicen.

"No queremos que los pibes del club se desaparezcan y es por eso los incluimos", siguió Marcos. La idea tardó en saltar a la vista. De hecho, el grito de guerra de los hinchas al comienzo fue por la inclusión de ellos. A "Rama" le reclamaban atención en la cantera y hoy eso es una realidad: desde el ingreso de "Leo" Rizo y "Nico" Roldán, hasta la consideración que se ganaron Daniel Carrasco, Rolando Serrano, Luis Vega y Rodrigo Nievas (los dos últimos ingresaron en el duelo contra San Jorge).

El peor de los karmas
La lógica dice que un plantel con muchos jugadores tendrá más posibilidad de cambiar que un grupo no tan repleto. Ahí el tema. Pero los cómputos siguen: las lesiones no dejan en paz al equipo. 

Cuando uno se recupera, cae otro. "Es una cosa de nunca acabar. Ahora tenemos como mínimo 10 lesionados", tiró "Rama" a la salida del vestuario luego del último 2 a 2. Quizás los casos de Jorge Scolari y Nicolás Triviño (que aún no pudo ni debutar) sean los más preocupantes. Pero lo cierto es que casi todos cayeron al menos una vez en la enfermería de los "albirrojos".

"Lo que más me embroma es no poder formar el mismo equipo en dos partidos seguidos a causa de esto ¡Tenemos un lío bárbaro con este tema!" sentenció el entrenador, lamentándose por los jugadores que están lesionados. "Esas son cosas que a veces no se ven y por eso los reclamos", explicó el rosarino, entendiendo los últimos reproches de la gente, y el pedido de todavía más cambios, pero dándole un fundamento importante al tema, más allá de que el buen juego aún no aparezca. "Es que siempre debemos mejorar y tenemos cosas por corregir", reconoció. Y es claro: San Martín tiene buen pie, pero aún no sabe explotarlo.

El tercer punto en tratamiento es el de las expulsiones y las suspensiones. A esta altura del certamen hubo varios jugadores que no pudieron repetir presencia por llegar a la quinta amarilla o por ganarse la roja (que son los menos). Alejandro Rébola encabeza la lista de los más amonestados con siete amarillas, sobre un total de 43 que acumula el equipo. Además, Mauricio Levato (expulsado en las últimas dos fechas), Héctor López (tuvo que cumplir con tres partidos de suspensión) y Federico Pomba (contra el "expreso") son los que vieron la roja. Todos son hombres de renombre, que cuando no están se hacen extrañar.

A saldar la deuda

La misión de Ramacciotti es sobreponerse a todo esto. Luchar contra viento y marea porque nada de lo que ocurre es extraño al fútbol. Para muchos hinchas se le agotó el crédito. Son los menos pacientes y los que no toleran ver que el equipo flaquee, porque el buen juego no aparece y ahí no hay motivos que valga. Todo lo demás se entiende.

Por ahora, el hecho de que San Martín siga prendido en zona de clasificación para la próxima fase salva las papas, aunque lo demás no funcione.