Los bonos argentinos que lideraron hace dos años el ranking de inversiones globales se arrastraron con fuertes pérdidas en las últimas ruedas, muy apretados entre la razón de la justicia de EEUU y la capacidad de pago de las finanzas locales. Los "fondos buitre" que oportunamente rechazaron la renegociación de la deuda, ahora lo están arruinando. Esta alteración del escenario no tiene pronóstico fácil a corto plazo ni en sus consecuencias; la puja entre lo legal y la posibilidad monetaria subordina esto a la justicia porque la Argentina eligió la jurisdicción de las cortes estadounidenses, donde hasta ahora logró un trato justo.
Había una relación de buena fe porque se vino cumpliendo lo prometido y lo que pareció una solución definitiva, volvió a desatarse.
El impacto de todo esto en los argentinos viene por la caída de los activos, menos valor de los títulos y de las acciones y encarecimiento del crédito. También es una oportunidad para acercarnos más al mundo o caernos de él. La situación es el mayor conflicto del año por el lado de las finanzas, mientras la Cámara de Diputados aprobó la nueva ley de bolsas y mercados, más destinada a regular y controlar que a fomentar la canalización del ahorro hacia fuentes productivas. En el mundo, las nuevas reglas del mercado van a limitar los riesgos que no ofrecen suficiente cobertura, mientras en la Argentina las empresas aún no logran un adecuado financiamiento para sus emprendimientos y en las pizarras se ven reacciones virulentas. Ni las acciones ni los bonos están siendo la mejor inversión del año, donde mejor protegen las divisas y los ladrillos.