Ojos y dedos en el celular. En la pantalla, un mensaje. Lo fatídico: adelante, en la ruta, un camión. No hay dudas, la muerte esperaba escondida detrás del teléfono del chofer del colectivo. Y ocurrió lo evitable. El vehículo se estrelló contra el camión. Murieron cuatro personas y 75 resultaron heridas.
Este accidente ocurrió a fines de octubre en Jujuy y la culpa no fue del celular, sino de esa aparente imposibilidad de resistir la tentación de usarlo al volante. No es un tema nuevo, pero los números vuelven a darle vigencia y confirman esa afirmación.
Una encuesta realizada por la Universidad Siglo XXI de Córdoba a conductores de entre 20 y 50 años de esa ciudad, de Capital Federal, de Corrientes, de San Miguel de Tucumán, de Comodoro Rivadavia y de Mendoza afirma que, si bien el 90% conoce la prohibición de usarlo mientras conduce un vehículo, el 59% piensa seguir rompiendo esa regla. ¿La razón? Para la mayoría, el temor a perder una llamada importante.
Increíble: el 60% de los que hablan por celular mientras manejan dice que no cree que vaya a chocar. Se sienten poderosos, soberbios e incuestionables. Lástima que detrás de esa suficiencia persistan los defectos, las imperfecciones que nos hacen vulnerables al error, a no sacar a tiempo la vista de la pantalla. Al accidente.