Esperando la tormenta. Así pasó buena parte de la jornada de ayer. Había un alerta meteorológico, que amenazaba con fuertes lluvias y caída de granizo. El viento, que agitó a la provincia, y las voluptuosas nubes que iban y venían, parecían darle la razón a los pronósticos. Lamentablemente, una tormenta en Tucumán nunca pasa inadvertida: las calles inundadas, los árboles caídos y los cortes de electricidad, son ya un clásico que nos recuerda que no estamos listo para situaciones de emergencia. Con esto presente, los periodistas -sobre todos los jefes que discutieron la tapa de hoy-, tuvieron un ojo puesto en sus computadoras y otro en el cielo, esperando la gota que rebalse el vaso y provoque cambios a último momento. "No se preocupen, me acordé de traer el paraguas, no va a llover", dijo un pesimista. Otros, en cambio, llevaron uno para protegerse en caso de aguacero.