"Hay falta de respeto hacia la norma y hacia el funcionario. Es que cuando el de arriba no cumple, el de abajo tampoco. El de arriba es el que tiene un amigo; o el que tiene poder, eso es corrupción. Ya no es burocracia, la burocracia son trámites. Ahora la sociedad no condena, lo insulta al inspector y lo apaña al transgresor". Lo dice Juan Carlos Ghiringhelli, profesor de Derecho Civil en la Unsta, juez de Faltas de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán durante "35 años y 17 intendentes, civiles y militares". Es rugbier de alma y abogado del diablo cuando se le pregunta si hay corrupción en la Municipalidad. "Los inspectores corruptos son la excepción; lo que pasa es que al poder de policía municipal lo tenés a cada rato, en la vereda sucia, en el perro que hace la caca, en el que lava fuera de hora. Y no hay respeto a la norma si no se ejerce el poder de la presión. El deber ser ha sido rebasado", asevera el ex juez de Faltas.

Ghiringhelli, que participó en la Unsta en varios cursos de capacitación para inspectores de tránsito, afirma que en esos espacios han detectado inspectores que no sabían escribir: "qué les podés pedir que conozca. Y ya tenían 25 años en la Municipalidad. Lo que hemos hecho ha sido capacitarlos, para mejorar la situación".

Así como defiende a los inspectores, el ex funcionario apunta contra los "transgresores". "Lo peor es cuando no quieren reconocer que han estado en falta; a la falta no la considero mi falta, la culpa es del otro, y el inspector es el hijo de p...Fijate en el corralón: está lleno de motos. Te las dejan, es mas fácil dejarla, no pagar la multa y comprarse una nueva", concluye.