La decisión del Ministerio de Educación de la Nación y del Consejo Federal de Educación de garantizar para 2013 un período lectivo de 190 días de clases y que el año escolar se inicie en todo el país el próximo 25 de febrero evidencia la razonable preocupación por ampliar y unificar el calendario escolar en todo el país, pero al mismo tiempo muestra incoherencia y contradicciones en el Gobierno en las definiciones estratégicas de la agenda institucional y social porque en simultáneo resolvió un incremento de los feriados para promocionar el turismo. Serán 17 feriados, con siete fines de semana aptos para tomarse unas vacaciones los previstos para el próximo año. Uno de ellos será de cinco días por la acumulación del Viernes Santo y el Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas, de acuerdo a lo que comunicó el Ministerio del Interior.

Al justificar la decisión de incrementar las actividades en los establecimientos educativos, el ministro de Educación del Gobierno, Alberto Sileoni, planteó que "establecer un piso de 190 días de clases forma parte de un proceso y de un conjunto de políticas destinadas a seguir mejorando los aprendizajes; para aquellos que nos piden calidad, respondemos que trabajamos día a día de un modo federal por mejorar la calidad educativa, pero también por la mayor cantidad de días de clases en la Argentina".

A su vez, el Ministerio de Turismo de la Nación, justificó su movida diciendo que los feriados dispuestos para 2013 "responden a un ordenamiento que no hace más que reubicar las fechas pautadas por los decretos 1584/10 y 1585/10, que hace dos años buscaron previsibilidad a la hora de planificación de las distintas actividades" que se desarrollan en el país. "Quienes cuestionan el calendario y lo califican de demagógico o atentatorio contra la cultura del trabajo son quienes siguen vinculando al turismo sólo con el ocio, sin advertir que éste se ha convertido en pilar insoslayable de la economía, generador de al menos un millón de puestos de trabajo", afirmó el responsable del área, Enrique Meyer.

Mientras se aguardan más definiciones respecto de la puesta en marcha de ambos calendarios, una primera impresión nos señala que más que discutir la cantidad de días en las aulas, se hace necesario debatir la calidad y las condiciones para educar y aprender; es decir garantizar condiciones dignas para enseñar y aprender. La continua mejora de la infraestructura escolar, el aumento de equipamiento y el perfeccionamiento de los docentes y una mejor retribución salarial al magisterio son otras de las cuestiones que también deberían figurar en la agenda. Las fechas de los exámenes y los cursos de recuperación o clases de apoyo, en medio de los feriados previstos para 2012, abren también interrogantes respecto de cómo se desarrollará la organización, las obligaciones y las responsabilidades de maestros y demás miembros de la comunidad educativa.

El valor de las políticas se mide siempre por el impacto, la profundidad y la posibilidad del éxito de su implementación. Días de altas temperaturas (como los calores de febrero que golpean Tucumán y otras geografías) y un escaso equipamiento de las escuelas están lejos de conformar un círculo favorable para el dictado de clases. Y habría que estar atentos a que el movimiento turístico que demandará el esquema de feriados no recorte clases, ni obligaciones educativas, aunque resulte provechoso para la industria y el esparcimiento de todos.