Prever, conocer de antemano un daño o perjuicio y tomar las medidas necesarias; tratar de evitar o impedir que se produzca un daño o peligro que se conoce con anterioridad; avisar o informar a una persona de una cosa que va a ocurrir son algunas acepciones del verbo prevenir. Mientras que ejercer una persona el control sobre algo o alguien; dominar o ejercer autoridad sobre una o varias personas; verificar o comprobar el funcionamiento o evolución de una cosa definen la palabra controlar. Ambas acciones suelen ir del brazo cuando se trata de proteger la vida. Y aunque pareciera fácilmente entendible, no siempre se las pone en práctica o no se lo hace con la debida perseverancia.
En los últimos meses, han sucedido dos episodios similares que afortunadamente no arrojaron víctimas: el derrumbe de balcones. En agosto pasado, en la calle Rivadavia al 200 frente del colegio El Huerto, el balcón del primer piso de una vivienda se desplomó. También se desprendieron las barandas y varios zócalos del frente. A fines de octubre, como consecuencia de las fuertes tormentas cedieron parte de un balcón de un antiguo edificio ubicado en la esquina de San Martín y Laprida, así como el cielo raso de un inmueble de Laprida casi Mendoza. Los desprendimientos se produjeron por la acumulación de agua y por la falta de mantenimiento, según informó Defensa Civil de la Municipalidad.
El subsecretario municipal de Planificación Urbana dijo que personal de Catastro y de Defensa Civil efectúa inspecciones a diario sobre el estado de las fachadas, pero señaló que las inspecciones no son fáciles porque hay fallas ocultas que no se llegan a detectar. "Pero cuando se ven elementos inseguros se intima a los propietarios a que hagan arreglos y a que tomen medidas de precaución, como la limpieza de los desagües y albañales, y arreglos de mampostería, entre otros", afirmó.
En el artículo 1.109 del Código Civil se especifica que quien le provoca un perjuicio a otro -por su culpa o negligencia- está obligado a la reparación del daño. El artículo 1.113 acota que las obligaciones del causante de un daño se extienden a las personas que están bajo su dependencia o que tiene a su cuidado.
No solamente hay balcones que son potenciales peligros para el transeúnte, sino también casa muy antiguas y en estado de abandono -varias de ellas en Barrio Sur- como por ejemplo una de Chacabuco al 400. Recordemos que el 26 de diciembre de 2010, se desprendió un pedazo de mampostería del ex Plaza Hotel, ubicado en la calle San Martín 435. Afortunadamente, nadie circulaba en ese momento por la vereda. El inmueble, que fue construido en 1920 y es en la actualidad una propiedad privada, forma parte del listado de los edificios que tienen interés municipal. Tal vez percances de esta naturaleza podrían evitarse si las inspecciones de inmuebles de cierta antigüedad se hicieran con mayor frecuencia y no se esperara que un derrumbe se produjera para actuar en consecuencia.
Todos los inmuebles -sean casas o edificios, necesitan un mantenimiento de sus fachadas, en especial los edificios valiosos y antiguos que son como los ancianos, necesitan un cuidado permanente porque el paso de los años los vuelve cada vez más frágiles. Si se trabaja en la prevención y el control posiblemente se evitarán estos percances y se podría proteger mejor la vida de los tucumanos.