Desde tiempos muy remotos, el hombre sintió la necesidad de expresar sus sentimientos, sus distintos estados del alma, su interioridad, de manera creativa y como un modo de comunicarse con los otros. El canto, la danza, la pintura, el teatro le permitieron no sólo entretenerse, sino también alimentarse espiritualmente. Y aunque no siempre han transitado la misma senda, el arte y la educación pueden ir del brazo. La prueba es el 2° Encuentro de Teatro de Escuelas Secundarias que acaba de concluir.

Las puestas que subieron a escena en la sala Orestes Caviglia, fueron el corolario del aprendizaje impartido en la materia Teatro en los establecimientos educativos provinciales y universitarios. Pudieron apreciarse 35 piezas, entre creaciones colectivas y clásicas. Participaron estudiantes de la capital y de localidades del interior como Los Nogales, San Pedro de Colalao, León Rougés y Leales y entre otras. Las jornadas fueron organizadas por el Ente Cultural, el Ministerio de Educación de la Provincia y el Instituto Nacional de Teatro.

El teatro es una de las artes de mayor impacto social y en el ámbito educativo, puede generar cosas positivas. Pensado como proceso de aprendizaje y no como un resultado, permite desarrollar la creatividad individual y grupal, estimula la integración en conjunto a través del juego dramático, desarrollando el vínculo y la confianza personal. Por otro lado, al tratarse de un hecho vivo genera, al mismo tiempo, comunicación. El teatro puede significar para el niño y el joven no sólo un camino de formación, sino de entretenimiento dinámico. Es también un vehículo importante para alejarlo al chico de la actitud pasiva frente al televisor. Las creaciones colectivas o ejercicios teatrales pueden servir también para que los alumnos trabajen no sólo temáticas referidas a las enfermedades y su prevención, sino también a asuntos, tales como la constante transgresión a las leyes, la corrupción, el nepotismo, las desigualdades sociales, los chicos en la calle, las adicciones. Algunos colegios privados o universitarios han incorporado el teatro como una asignatura optativa, pero no sucede lo mismo en la mayoría de las escuelas públicas.

El teatro, así como la música, han mostrado su eficacia para trabajar socialmente en barrios marginados o estigmatizados por la droga y la delincuencia. A través de programas nacionales, varios apoyados por el Gobierno provincial, se han formado orquestas y coros, cuyo objetivo principal es la inclusión social. Ello requiere la presencia de profesores con una pasta especial para trabajar en estos terrenos. Sería positivo que se los valorar como tal y que no les atrasaran el pago de sus salarios, retraso que llega a veces tres meses y desmoraliza hasta al más optimista.

Son siempre positivos los encuentros teatrales en el ámbito educativo. Sería importante que la educación, apoyada en el arte, fuera ganando terreno hasta lograr que cada escuela primaria y secundaria tuviese su elenco teatral, su coro o conjuntos musicales y que se generara entre ellos un intercambio permanente.

El arte es una herramienta valiosa para recrear la solidaridad y alejar a los chicos de las adicciones de nuestro tiempo. Creemos que es sumamente importante sostener estas iniciativas educativas y barriales porque apuntan a elevar la sensibilidad y la calidad de vida no sólo de los estudiantes, sino también de la comunidad.