Se las llama "transas", dealers, quiosqueras, valijeras, mulas o capsuleras. Algunas son de países limítrofes: ingieren droga en cápsulas o la llevan pegada al cuerpo. Casi siempre, son detenidas cuando viajan en colectivo. Las que venden drogas en sus casas son vecinas de barrio que, de la noche a la mañana, abren un kiosco o un almacén: cualquier negocio pequeño que permita disimular su actividad real: vender estupefacientes.
En los últimos años casi se duplicó la cantidad de mujeres detenidas por la Policía por venta o transporte de drogas, informaron fuentes de la Digedrop. Entre el año pasado y lo que va de 2012, son más de 200. Durante 2011, 384 narcos terminaron tras las rejas, de los cuales 84 eran mujeres. En 2009, hubo 60 apresadas.
Las mujeres, en general, no son cabecillas de redes de venta. Son "mulas" (transportan drogas) o entran al negocio "heredando" la actividad de algún familiar. Una situación habitual es que sus maridos ya están presos por delitos de drogas y ellas ocupan la "vacante". Ahora hijas, esposas, tías, cuñadas y sobrinas de los traficantes se van sumando al negocio. Otro fenómeno creciente: las "narcoabuelas". La mayoría trabaja "al menudeo" y terminan excarceladas. Como tienen más de 70 años, la Justicia Federal suele otorgarles la prisión domiciliaria.
Casi mitad de los imputados en casos de narcotráfico son mujeres, a diferencia de lo que ocurre con otros delitos en los que la participación femenina es menor. En la cárcel de mujeres de Lastenia, casi el 40% de las presas cayeron por traficar estupefacientes. En varios casos, gozan de prisión domiciliaria, en especial si tienen hijos. Algunas que aprovecharon este beneficio volvieron a vender drogas en sus casas y hoy están de nuevo tras las rejas.
Los vecinos de los barrios pobres (donde más se detiene a mujeres "transas") no creen que ellas sean "perejiles". "Saben el daño que causan. A muchas las vi nacer y no puedo creer el desprecio que tienen por la vida de nuestros hijos y de los suyos: muchos de ellos también son adictos. Matan a nuestras criaturas. Muchas veces les dan para que prueben y queden enganchados", expresa Elsa Juárez, de las "Madres del Pañuelo Negro". "Pedimos a los jueces federales que no sean permisivos con tantas prisiones domiciliarias: ellas siguen vendiendo", dijo Juárez y otra madre, Dora Ibañez.
¿Donde aparecieron más mujeres "transas"? En los barrios Antena, Costanera Norte, Cartoneros, El Palomar, La Aguada, San Antonio del Bajo y Soldado Tucumano. Allí cayeron "La Gorda Titina", "La Moni", "La Pepona", "La Lidya", "La renga", "La Vale", "La Luchy", entre otras.