La intervención del Estado en la economía se profundizó. Y no sólo por las trabas a las importaciones o el cepo cambiario, sino también por las regulaciones en el mercado financiero. El Gobierno nacional ingresará al año electoral con el mismo esquema, de un modelo económico sustentable al decir de la ministra de Industria, Débora Giorgi, que prioriza el mercado interno. Es allí donde está el poder político que quiere captar la gestión de la presidenta Cristina Fernández. El mercado interno es el votante que, según explicó a LA GACETA el director de Poliarquía, Sergio Berensztein, está disminuyendo sus expectativas de consumo por efecto de la inflación. "Hoy el índice de confianza está en niveles similares a los de 2008-2009, cuando surgió el conflicto con el campo", alertó el politólogo. En ese aspecto, el esquema de expandir el gasto público se agotó y el Gobierno nacional está muy debilitado en los sondeos de imagen, precisó Berensztein. Otros dos factores económicos que el electorado sigue con atención son el empleo y el consumo, motor del crecimiento de los últimos años.
Si bien no es algo nuevo, sigue sorprendiendo el ruido y la fugacidad que genera el cambio constante en la agenda política y económica. El ritmo de un nuevo evento por semana -totalmente imprevisible, y en algunos casos generado por errores u omisiones de la gestión-, se superpone con una situación donde empiezan a aflorar en forma creciente las inconsistencias acumuladas en los últimos años, plantea un informe del Estudio Bein & Asociados. El Gobierno priorizó maximizar el crecimiento de corto plazo en un contexto de inflación alta pero estable, a partir del ancla cambiaria y tarifaria. "Y que ahora requiere de controles cambiarios crecientes y de un férreo manejo de la puja distributiva para evitar un salto en la tasa de inflación, en una coyuntura donde progresivamente empiezan a removerse las dos anclas mencionadas", observa el diagnóstico al que accedió LA GACETA.
La suerte de la Argentina para 2013 sigue asentada en el impacto de la mejor cosecha de soja, luego de la sequía, de la recuperación de Brasil y de la montaña de pesos volcada a la economía. Bein & Asociados plantea interrogantes para 2013 ¿Se cumplirán las proyecciones respecto a la menor necesidad de impulsar fiscalmente la economía cuando el gasto privado arranca, o sólo habrá sido una estrategia para defender el Presupuesto? ¿Estará dispuesta la política a usar más dólares para financiar importaciones hasta que aparezcan los de la próxima cosecha (marzo-abril) o seguirá el rígido control para preservar la estabilidad de las reservas? ¿Se volverá a fijar un tope en las paritarias o, tratándose de un año electoral, no se querrá pagar ese costo político? Estas respuestas definirán 2013 y la transición hacia 2014. "Nuestro escenario sigue sosteniendo un crecimiento del 5% frente al 1,5% de 2012, una inflación en torno a 25% frente al 24% de 2012 (puede resultar un par de puntos más alta si falla el control de la paritaria) y un dólar oficial moviéndose 18/19% ($ 5,80 a fin de año)", indica el reporte.
Todavía hay tiempo para intentar aprovechar el contexto global de tasas bajas hasta mediados de 2015, un dólar débil y precios altos para nuestras exportaciones. Pero esto -según Bein & Asociados- requiere algo más que readaptar el discurso que pasó de hacer hincapié en las ventajas del tipo de cambio alto, a enfatizar las ventajas de un tipo de cambio bajo, alta inflación y un control "extremadamente" agresivo de las cuentas externas para sostener más allá de 2013 el equilibrio que proporciona un atraso cambiario (en términos macro) del orden del 15%.